Científicos de la Fundación IRCCS de Milán han analizado vesículas extracelulares y partículas (VEPs) en el plasma de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico en estadios tempranos, y han hallado que la combinación del microARN miR-29a y de la proteína C4A predice el riesgo de muerte a los dos …
Científicos de la Fundación IRCCS de Milán han analizado vesículas extracelulares y partículas (VEPs) en el plasma de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico en estadios tempranos, y han hallado que la combinación del microARN miR-29a y de la proteína C4A predice el riesgo de muerte a los dos años de la cirugía de resección, con una sensibilidad y un valor predictivo negativo del 80% y del 90%, respectivamente.
Los niveles elevados de ambos biomarcadores fueron característicos de los pacientes con peor evolución clínica, en comparación con aquellos que permanecieron libres de recaída a los cinco años. Las VEPs de estos pacientes con pronóstico desfavorable también mostraron un mayor enriquecimiento en marcadores asociados a plaquetas y células endoteliales, lo que refleja alteraciones sistémicas tempranas vinculadas a la progresión de la enfermedad.
Así lo afirma Luca Roz, director del estudio, quien prosigue indicando que el papel fisiopatológico de las VEPs se confirmó en ratones, en los que el preacondicionamiento de los pulmones con VEPs procedentes de estos pacientes con mal pronóstico potenció el crecimiento metastásico de células de adenocarcinoma pulmonar humano administradas por vía intravenosa. Este efecto fue inhibido mediante el bloqueo de miR-29a, lo que subraya su papel central en la formación de nichos premetastásicos, añade Roz.
La exposición a las VEPs también estimuló la formación de un entorno inmunosupresor en el microambiente tumoral, caracterizado por el reclutamiento de células de origen mieloide y la polarización de los macrófagos hacia un fenotipo que favorece la evasión inmunitaria. Los hallazgos atribuyen un valor significativo a las VEP no solo como herramientas pronósticas, sino también como mediadores biológicos activos que modifican órganos distantes para facilitar su colonización por las células tumorales, concluye el investigador.
SEGUIR LEYENDO