Durante los años 90, no pocos niños imitaban los movimientos en la zona de Alfonso Reyes (Córdoba, 1971), que con sus dos metros escasos (escasos … para un pívot de baloncesto), superaba a golpe de físico y testarudez a jugadores diez o quince centímetros más altos. «El baloncesto no es solo físico, es un compendio. Para mí fue muy natural, pero no lo buscaba». En la mente del aficionado queda su semigancho con la mano izquierda, que perfeccionó hasta convertirlo en un arma letal a poca distancia del aro. Una especialidad que fue decisiva para conseguir el MVP y el título de la Copa del Rey en el año 2000. En 461 partidos en la Liga Endesa, jugando con la camiseta del Estudiantes, Unicaja de Málaga, Real Madrid y Breogán, consiguió con 9,7 puntos y 5,4 rebotes por partido. A sus 15 temporadas en España y una en Francia, en el Racing Paris SG, hay que añadir 140 partidos con la selección española con la que consiguió tres medallas en europeos: plata en Francia y Suecia (1999 y 2003) y bronce en Turquía (2001).

Se retiró de las canchas en 2007, pero sigue siendo a fiel a su estilo valiente y sin complejos, como demuestra de cuando en cuando en su perfil de twitter. «Si no me llaman facha dos o tres veces al día no me voy a la cama tranquilo», reconoció sin miramientos, para luego explicar su filosofía con la red social. «Suelo pensar lo que digo, pero no me suelo retractar. Intento hacer los comentarios con educación y con respeto. Y si no, bloqueo y continuación». Lo dejó patente este jueves a los aficionados al baloncesto que acudieron a Centro Cultural Fundación Unicaja, antiguo Palacio Episcopal, en un nuevo encuentro del Aula del Cultura de SUR patrocinado por Fundación Unicaja y Cervezas Victoria. Entre los asistentes, no se lo quiso perder otro histórico: Anicet Lavodrama, ex jugador del Ferrol, Valladolid o Joventut de Badalona.

Juan Calderón, Alfonso Reyes, Miguel Gil, director de Relaciones Institucionales de la Fundación Unicaja, y Alberto Gómez.

Juan Calderón, Alfonso Reyes, Miguel Gil, director de Relaciones Institucionales de la Fundación Unicaja, y Alberto Gómez.

(Salvador Salas)

Reyes, presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales, vino a Málaga presentar su primer libro, ‘Huevos fritos con patatas’ (La Esfera de los Libros). «El libro se llama así porque la primera comida que pido a mi mujer al volver del hospital [después de estar ingresado por COVID] fue huevos fritos con patatas. ¿A quién no le gusta? Es una comida sencilla pero sublime. Es una metáfora de lo que quiero contar en el libro, que seamos personas normales, que podamos hablar de todo». Bien posicionado en la zona, dejó que repartieran juego y asistencias Juan Calderón, redactor de deportes de SUR y especialista en baloncesto, y Alberto Gómez, codirector del Aula de Cultura. Un ‘dream team’ de lujo.

Reyes, durante la charla.

Reyes, durante la charla.

(Salvador Salas)

Como en los viejos tiempos, Reyes saltó a la cancha con pantalones cortos. «Viniendo para acá en tren un señor despistado coge mi maleta y deja la suya. La ha dejado en objetos perdidos en Córdoba», contó entre risas, aunque lamentando no haberla recuperado todavía. «Estoy mucho más fresquito, eso sí». Comenzó el partido Gómez con una pregunta de pizarra. «¿Qué pensaste cuando llamaron a tu puerta para escribir un libro?». Reyes fue tajante: «En ningún momento pensé que iba a escribir un libro. Me gusta leer, escribir no tanto. Fui entregando capítulos y al final ha salido el libro. Estoy contento, hay mucho de autobiografía pero también hay reflexiones, los valores de mi familia, de mi hermano, de los profesores, de los entrenadores, de mis abuelos, de donde yo vengo».

«Para entrenar el Unicaja me gustaría Moncho Fernández»

«Si no me llaman facha dos o tres veces al día no me voy a la cama tranquilo»

Reconoce Alfonso Reyes que este libro es un desahogo, una especie de manual para solo llevarse por el forofismo en el deporte, no en el resto de situaciones de la vida. «Es importante tener criterio, estamos menos informados que nunca» razonó Reyes, que aseguró que no estamos en un buen momento para el sentido común. «Vivimos peor ahora que hace diez años. Sobre todo los que hacemos la compra, los que pagamos la hipoteca, la gasolina. Yo soy optimista, pero lo intento razonar, a veces me cuesta serlo».

Reyes se puso serio cuando la conversación bordeó el tema político. «¿Por qué no podemos cambiar de partido político?» se preguntó. «Yo no digo que tenga la razón siempre, si alguien viene y me convence, ¿por qué no? ¿Por qué se levantan muros? ¿La gente no conoce lo que pasó en el 35, en el 36?».

«Málaga, fundamental»

También recordó con cariño sus cuatros años como jugador en el Unicaja de Málaga, en los que llegó a una final de la ACB contra el Barcelona en 1995, provocando el boom del baloncesto en la ciudad. «Para mí, Málaga fue fundamental. Vengo con 21 años, salgo de casa por primera vez, e hicimos un grupo maravilloso. Si no hay química no hay nada que hacer, hicimos un equipo modélico y estuvimos a punto de ganar la liga». Una vinculación que no ha perdido a día de hoy. «Tengo vivienda aquí en Málaga, vengo cada vez que puedo».

Calderón le dejó botando la pregunta del millón: ¿a quién te gustaría ver de entrenador en el Unicaja, tras la exitosa etapa de Ibon Navarro? «Apuesto por un entrenador nacional. A mí me gustaría, porque le conozco, Moncho Fernández. Si lo fichan me parecería muy bien. Los mejores de la liga son Moncho Fernández, Luis Casimiro y Pedro Martínez».

Tras una hora de charla, suena la campana de alguna iglesia del centro como si fuera la bocina anunciándonos el final del partido. Queda tiempo para un último gancho: «Siempre es mejor ganar que perder. Pero solo gana uno».