El 59º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) trató este viernes la interacción entre cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID). La Dra. Karina Soe Portillo Carroz, neumóloga de la Unidad de Enfermedades Pulmonares Intersticiales Difusas del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, analizó las …

El 59º Congreso Nacional de la Sociedad Española de
Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)
trató este viernes la interacción
entre cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar intersticial difusa
(EPID)
. La Dra. Karina Soe Portillo Carroz, neumóloga de la
Unidad de Enfermedades Pulmonares Intersticiales Difusas del Hospital
Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, analizó las dificultades
diagnósticas y terapéuticas que plantea esta combinación de patologías y
defendió un abordaje individualizado de cada caso.

La especialista recordó que los tratamientos oncológicos
han evolucionado de forma muy significativa durante los últimos años,
permitiendo mejorar el pronóstico de muchos pacientes con cáncer de pulmón
.
Sin embargo, advirtió de que este progreso también ha venido acompañado de
un aumento de las complicaciones pulmonares asociadas a los tratamientos
,
especialmente en pacientes con enfermedad intersticial previa.

Durante su intervención repasó distintos escenarios clínicos
derivados de la toxicidad pulmonar relacionada con los tratamientos
antineoplásicos, entre ellos broncoespasmo, hemorragia alveolar, neumonía
eosinófila o neumonitis intersticial. Explicó que cada uno presenta
características clínicas diferenciadas y requiere una valoración específica para
determinar la mejor estrategia de manejo.

Portillo insistió en la importancia de realizar una
adecuada valoración inicial del paciente
. Recomendó «delinear«
y estratificar cuidadosamente el riesgo antes de tomar decisiones terapéuticas.
En este sentido, razonó que disponer de estudios radiológicos previos resulta
especialmente útil para interpretar la evolución de las lesiones pulmonares y
del tumor. Asimismo, defendió que la elección del procedimiento diagnóstico
debe individualizarse tras valorar cuidadosamente el balance entre riesgo y
beneficio
.

Portillo Carroz remarcó que la toma de decisiones debe
desarrollarse siempre en el contexto de un comité multidisciplinar, integrando
la visión de neumólogos, oncólogos, radiólogos y otros especialistas
implicados. «Los score tienen utilidad«, afirmó, en referencia a
las escalas pronósticas que ayudan a estratificar el riesgo y facilitan la toma
de decisiones clínicas.

Al abordar las perspectivas futuras, esta neumóloga apostó
por identificar marcadores que puedan incorporarse con facilidad a la práctica
clínica diaria. «Hay que buscar marcadores que sean fáciles de utilizar
en la práctica clínica diaria
«, sostuvo.

Entre las posibles herramientas destacó los monocitos,
cuyo recuento se ha relacionado con el pronóstico de estos pacientes. Comentó
que estas células participan en los mecanismos inflamatorios al reclutar
a los macrófagos, por lo que podrían aportar información relevante como
biomarcadores. Junto a ellos, remarcó el interés de otros marcadores de
precisión, como determinadas alteraciones genéticas o la proteína KL-6.

Igualmente situó entre las líneas de investigación
prioritarias la realización de pruebas genéticas, el desarrollo de programas
de cribado en poblaciones de alto riesgo, la incorporación de nuevas técnicas
terapéuticas y la validación del posible efecto antitumoral de los tratamientos
antifibróticos
.

Como mensajes para llevar a la práctica clínica, subrayó que
el cáncer de pulmón constituye la comorbilidad con mayor impacto en los
pacientes con EPID
y que la propia enfermedad intersticial condiciona de
forma importante el manejo oncológico
. Consideró imprescindible conocer
mejor las particularidades fisiopatológicas de estos pacientes para diseñar
estrategias diagnósticas y terapéuticas más precisas.

Asimismo, aclaró que la evidencia disponible sobre la
eficacia y la seguridad de la quimioterapia en este contexto sigue siendo
limitada
e indicó que la radioterapia no suele recomendarse debido al
elevado riesgo de toxicidad pulmonar
. Por ello, abogó por un manejo
individualizado de cada paciente en el marco de los comités multidisciplinares
y reclamó más estudios que permitan conocer mejor las características del
cáncer de pulmón asociado a EPID en diferentes poblaciones.