La prevención de las infecciones respiratorias mediante estrategias vacunales cada vez más específicas fue uno de los asuntos abordados este viernes en el 59º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Organizada por el Grupo de Inmunización de SEPAR y patrocinada por GSK y MSD, la mesa analizó el presente …

La prevención de las infecciones respiratorias mediante
estrategias vacunales
cada vez más específicas fue uno de los asuntos
abordados este viernes en el 59º Congreso Nacional de la Sociedad Española
de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Organizada por el Grupo de
Inmunización de SEPAR
y patrocinada por GSK y MSD, la mesa
analizó el presente y el futuro de las vacunas respiratorias bajo el título Del
calendario vacunal a la inmunización de precisión en el paciente respiratorio.

La primera ponente fue Carmen Ardanuy Tisaire, jefa
de sección de Diagnóstico Molecular del Servicio de Microbiología del Hospital
Universitario de Bellvitge (Barcelona) y profesora de Microbiología de la
Universidad de Barcelona, quien revisó la situación actual de la enfermedad
neumocócica en adultos y la evolución de las estrategias vacunales frente a
este patógeno.

Recordó que el neumococo continúa siendo responsable de
enfermedades invasivas graves, como la bacteriemia, la meningitis o
determinadas formas de neumonía
. Además, avisó de que sus consecuencias
pueden prolongarse más allá del episodio agudo. Entre los estudios expuestos
destacó que los pacientes mayores de 65 años que han sufrido una enfermedad
neumocócica invasiva presentan una menor supervivencia a largo plazo que la
población general.

Ardanuy Tisaire incidió igualmente en la estrecha relación
entre los virus respiratorios y el neumococo. Según explicó, la infección viral
aguda favorece la colonización por esta bacteria, incrementando el riesgo de
desarrollar enfermedad neumocócica. En este sentido, señaló que tanto el virus
respiratorio sincitial (VRS) como la gripe A se asocian con una mayor
probabilidad de colonización neumocócica en adultos. Según explicó, «los
virus respiratorios juegan un papel importante en pacientes adultos con
infección viral aguda»
.

Uno de los conceptos que atravesó toda su intervención fue
la importancia de los serotipos. La microbióloga defendió que «los
serotipos son importantes»
. Detalló que la cápsula del neumococo
determina el serotipo y condiciona aspectos tan relevantes como la capacidad
invasiva, la mortalidad asociada o los efectos a largo plazo de la enfermedad.
Asimismo, mostró datos que evidencian que algunos serotipos son más frecuentes
en personas mayores, mientras que otros predominan en adultos más jóvenes.
Determinados serotipos presentan, asimismo, una asociación más estrecha con la
mortalidad y con la progresión hacia enfermedad neumocócica invasiva.

La evolución de las vacunas antineumocócicas constituyó otro
de los ejes de la conferencia. Ardanuy Tisaire repasó cómo las distintas
generaciones de vacunas conjugadas han ido ampliando progresivamente la
cobertura frente a nuevos serotipos y remarcó que el desarrollo continúa
avanzando. A su juicio, «hay muchas vacunas en el calendario que van
a venir en los próximos años, la mayoría son conjugadas»
.

Profundizó en el impacto indirecto de los programas de
vacunación infantil sobre la población adulta. Apuntó que la inmunización de
los niños ha contribuido a reducir la circulación de determinados serotipos y
ha generado un efecto de protección de grupo que ha favorecido el descenso de
la enfermedad neumocócica en adultos. No obstante, precisó que este beneficio resulta
más limitado en pacientes con comorbilidades y puede disminuir con el paso del
tiempo. Los datos presentados mostraron que los países que introdujeron nuevas
vacunas infantiles sin inmunidad previa frente a determinados serotipos
registraron reducciones más acusadas de la enfermedad.

Otro de los aspectos que abordó fue el papel de las
vacunas frente a la resistencia antimicrobiana
. Ardanuy Tisaire sostuvo que
las vacunas conjugadas han contribuido a disminuir tanto las tasas de
resistencia antibiótica del neumococo como el consumo de antimicrobianos. La
reducción de infecciones evita tratamientos antibióticos innecesarios y limita
la presión selectiva que favorece la aparición de microorganismos resistentes.
En este contexto, recordó que «el hecho de no dar antibióticos, gracias
a las vacunas conjugadas, hace que no se desarrollen tantas resistencias».

La especialista presentó datos recientes sobre la
distribución actual de serotipos en adultos y sobre la cobertura potencial de
las nuevas vacunas conjugadas. Los resultados expuestos indican que una
proporción relevante de la enfermedad neumocócica invasiva, la neumonía adquirida
en la comunidad y las exacerbaciones de la EPOC continúa asociándose a
serotipos incluidos en las vacunas actualmente disponibles.

Como mensaje final, defendió que la vacunación del adulto
debe ocupar un lugar destacado en las estrategias de prevención respiratoria. «Una
parte importante de la enfermedad neumocócica invasiva, la neumonía y las
exacerbaciones de la EPOC sigue siendo prevenible mediante las vacunas actuales»
.
De acuerdo con sus palabras, las vacunas conjugadas han demostrado su eficacia
frente a los serotipos incluidos en su composición y continúan ofreciendo una
oportunidad relevante para reducir la carga de enfermedad neumocócica, prevenir
neumonías y disminuir el impacto de las resistencias antimicrobianas.

El envejecimiento de la población y el aumento de la
cronicidad centraron la intervención de María Fernández de Prada, especialista
en Medicina Preventiva y Salud Pública y responsable del Servicio de Medicina
Preventiva y Salud Pública del Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres
(Asturias). Identificó la multidisciplinariedad, la prevención
y la accesibilidad como los principales retos actuales y aseveró que la
vacunación del adulto puede llegar a retornar hasta 19 veces la inversión
realizada a la sociedad
.

Fernández de Prada defendió un cambio de enfoque en la
inmunización: «Las vacunas nos acompañan a lo largo de la vida».
Con esta idea reivindicó el paso del tradicional calendario vacunal infantil a
un calendario de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida.
En este sentido, hizo hincapié en que los profesionales sanitarios deben
incorporar la conversación sobre vacunas a la práctica clínica habitual. Como
ejemplo, comentó que «nos preocupamos por las vacunas cuando vamos de
viaje, pero nos relajamos cuando estamos en nuestro contexto».

La responsable de Medicina Preventiva subrayó que la
vacunación constituye una herramienta esencial para preservar la salud
respiratoria. La idea que resumió toda su intervención fue clara. «Vacunar
es proteger el parénquima pulmonar
«, sentenció. Del mismo modo, acentuó
que el valor de las vacunas está sobradamente acreditado por la evidencia
científica. Para esta experta, «lo medible no es discutible. Las
vacunas funcionan».

Puntualizó que las campañas de vacunación antigripal se
revisan y actualizan cada año gracias a una vigilancia epidemiológica continua,
lo que ha permitido volver a vacunas trivalentes en la próxima temporada. Todo
ello es posible porque existe «una monitorización estricta».

La ponente abordó las principales inmunizaciones
recomendadas en el paciente con enfermedad respiratoria crónica, entre ellas
las dirigidas frente a gripe, Covid-19, virus respiratorio sincitial,
neumococo, tosferina y herpes zóster. Destacó que la vacunación avanza hacia
modelos cada vez más personalizados y alejados del concepto de «café
para todos», con estrategias adaptadas a las características y
factores de riesgo de cada paciente.

Durante su intervención alertó de varios desafíos
pendientes. Sostuvo que «tenemos un problema importante con el
neumococo del adulto» y llamó la atención sobre el incremento de casos
de tosferina, una enfermedad habitualmente asociada a la infancia pero que
sigue afectando a la población adulta. La incidencia del herpes zóster se
multiplica en numerosos grupos de riesgo e inmunodeprimidos, por lo que
defendió reforzar las estrategias de prevención en estos pacientes.

Fernández de Prada se refirió a la necesidad de contemplar
al paciente de forma integral. En su opinión, «el paciente es un todo,
un continuum», una visión que exige coordinación entre especialidades
y una aproximación global a la prevención. Finalmente, animó a los neumólogos a
asumir un papel activo en la indicación vacunal, convencida de que la
recomendación directa del especialista aumenta la aceptación de las vacunas
entre los pacientes. «Las vacunas se indican, no se recomiendan»,
concluyó.