Científicos de diversos centros de EE. UU. han demostrado el potencial de BLU-451, un compuesto activo frente a mutaciones infrecuentes del EGFR, en ratones portadores de injertos tumorales procedentes de pacientes con cáncer de pulmón. La dosificación oral diaria indujo regresión en todos los animales, completa en el 60% de …
Científicos de diversos centros de EE. UU. han demostrado el potencial de BLU-451, un compuesto activo frente a mutaciones infrecuentes del EGFR, en ratones portadores de injertos tumorales procedentes de pacientes con cáncer de pulmón. La dosificación oral diaria indujo regresión en todos los animales, completa en el 60% de los casos. Aunque la terapia con osimertinib o afatinib indujo niveles de regresión comparables, la duración de la respuesta con BLU-451 fue mayor. De forma destacada, el grado de exposición total del cerebro tras una única dosificación fue similar al del plasma, lo que indica una penetración efectiva a través de la barrera hematoencefálica. En consonancia con esta capacidad, la terapia redujo hasta en un 80% la carga tumoral cerebral.
Esta eficacia se mantuvo en un modelo adicional con inoculación intracarotídea de las células tumorales, situación que mimetiza la diseminación natural del cáncer. El fármaco fue bien tolerado, con variaciones del peso corporal de los animales inferiores al 10%. Yves A. Millet, investigador de Blueprint Medicines y director del estudio, afirma que, en cultivos celulares, BLU-451 exhibió una potente actividad antiproliferativa frente a una amplia gama de células con variantes mutadas del EGFR, incluidas tanto inserciones en el exón 20 como mutaciones atípicas, sin afectar a la función del EGFR normal.
El científico prosigue indicando que las mutaciones infrecuentes del EGFR representan un desafío para la terapia dirigida, ya que hasta el 25% de estos pacientes desarrollan metástasis cerebrales. Las opciones terapéuticas actuales frente a estas lesiones son limitadas debido a la baja penetración cerebral de los fármacos y a su toxicidad. Existe, por tanto, la necesidad de nuevos inhibidores que logren un control eficaz de la enfermedad sistémica y cerebral, con un buen perfil de tolerabilidad, concluye el investigador.
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