Las inmunoterapias se han convertido en uno de los pilares del tratamiento del melanoma, el cáncer de piel más agresivo, aunque no son eficaces para todos los pacientes, ya que las células de melanoma, conocidas por su capacidad para evadir el sistema inmunitario, pueden volverse resistentes a la inmunoterapia. Por …

Las inmunoterapias se han convertido en uno de los pilares del tratamiento del melanoma, el cáncer de piel más agresivo, aunque no son eficaces para todos los pacientes, ya que las células de melanoma, conocidas por su capacidad para evadir el sistema inmunitario, pueden volverse resistentes a la inmunoterapia. Por este motivo, los investigadores han explorado la posibilidad de incorporar vacunas.

Es el caso de un equipo científico de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (EEUU) cuyo estudio, publicado en el ‘Journal of Clinical Oncology’, revela que la combinación de una vacuna y un fármaco, que aprovechan el sistema inmunitario para atacar las células cancerosas, puede reducir en  hasta un 49% el riesgo de recurrencia del cáncer de piel.

Dirigido por investigadores de NYU Langone Health y su Centro Oncológico Perlmutter (EEUU), el estudio evaluó una vacuna conocida como intismeran, en combinación con inmunoterapia estándar en 107 pacientes seleccionados aleatoriamente tras una cirugía de melanoma. Se trataba de determinar si la terapia combinada prevenía la recurrencia del cáncer. Los resultados del ensayo de fase 2b, conocido formalmente como KEYNOTE-942, se presentaron en la reciente reunión anual de 2026 de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, en Chicago.

La vacuna intismeran se basa en el ARN mensajero, un análogo químico del ADN que proporciona a las células las instrucciones para la síntesis de proteínas. Intismeran y otras vacunas contra el cáncer basadas en ARNm tienen como objetivo enseñar al sistema inmunitario a reconocer las células cancerosas como diferentes de las células normales. Al diseñar una vacuna contra el melanoma, los investigadores intentaron desencadenar una respuesta inmunitaria a proteínas anormales específicas, llamadas neoantígenos, producidas por las células cancerosas.

«Nuestro estudio ofrece pruebas sólidas a los pacientes con melanoma de que la terapia con la vacuna intismeran, cuando se utiliza en combinación con la inmunoterapia, puede reducir de forma demostrable el riesgo de que su cáncer reaparezca y mejorar los resultados clínicos», según expuso la investigadora principal del estudio, la Dra. Janice Mehnert , profesora del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.

Asimismo, los resultados del estudio resaltan el papel de las células T, capaces de atacar tanto virus como células cancerosas. Para proteger las células sanas, el sistema inmunitario utiliza moléculas de control en la superficie de las células T para desactivar su ataque contra los virus una vez eliminada la infección. Si bien el cuerpo puede reconocer los tumores como anormales, las células cancerosas manipulan estos puntos de control para desactivar y evadir las respuestas inmunitarias. Algunas inmunoterapias buscan bloquear estos puntos de control, específicamente el receptor de la proteína PD-1, lo que hace que las células cancerosas sean más visibles y vulnerables a las células inmunitarias.

«Nuestros hallazgos también sirven de aliento para los investigadores del cáncer en todo el mundo, ya que demuestran que las vacunas de ARNm como intismeran podrían funcionar bien en combinación con la inmunoterapia para otros tipos de cáncer cuyas altas tasas de mutación han resultado difíciles de atacar», según concluyó la Dra. Mehnert, quien también ejerce como directora del programa de oncología médica del melanoma y directora asociada de investigación clínica en el Centro Oncológico Perlmutter.


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