Antes de ponerse a teclear las aventuras de James Bond en su finca jamaicana –llamada Goldeneye–, Ian Fleming había sido oficial de inteligencia en la marina británica durante la Segunda Guerra Mundial y había conocido las andanzas de espías legendarios, en las que se inspiró, junto a su propia experiencia, para crear el personaje mítico. En España, a cambio, tuvimos a Mortadelo y Filemón, pero hasta la pareja parida por el genio Ibáñez tiene el carisma y la energía de Jason Bourne al lado de lo que la UCO está destapando de Leire Díez y sus asociados.

Nos contaron que Sánchez se encerró cinco días a contar nubes y reflexionar sobre la vacuidad del ser y la tiranía del fluir del tiempo, horrorizado porque un juez empapelara a su señora esposa por hacer sus pinitos como catedrática en Producción y Venta de Humo en la Universidad de Hacendado. Simultáneamente, y desde Ferraz con amor, se formó un potentísimo equipo de sabuesos liderado por Mata Chari, con un único objetivo: obtener informaciones comprometedoras de los jueces (fachas) que importunaban al Spectroe. La incansable búsqueda de Kompromat al Servicio de Su Majestad Sánchez se saldó con el famoso ridículo de los dos DNI del juez Peinado y la acusación falsa a un capitán de la UCO de querer atentar contra el presidente del Gobierno. En Octopussy los espías se disfrazaban de payasos; en Tontopussy los payasos se disfrazan de espías.

Del autor

Uno sabe que se está haciendo mayor porque las rodillas crujen, la parte baja de la espalda duele y la música que escuchan los jóvenes le parece digna de ser juzgada por el Tribunal Penal Internacional. Pero también porque la estupidez resulta cada vez más difícil de tolerar. Choni Penny Santaolalla defendiendo la inocencia y la integridad de Goldfinger es un espectáculo que puedo soportar ver, pero llevo bastante peor tener que pagar. Al menos al Doctor No no le regalaron el doctorado en la Camilo José Cela.

Lo malo de escribir sobre la actualidad española es que cualquier artículo queda desfasado a la velocidad del sonido. «No hay nada más antiguo que un periódico de ayer», salvo las crónicas de la corrupción del PSOE de hace seis horas. Cada día aparece un personaje nuevo, un giro inesperado, un delito insólito. Pero siempre es todo de una cutrez insoportable. En vez de supervillanos tenemos conspirando a gente descartada en la primera ronda de aspirantes a entrar en la casa de Gran Hermano. En vez de dominar el mundo, nuestros malvados sólo aspiran a mangar otro día. La tecnología punta son grupos de Whatsapp como los del cole de los niños en los que el nombre en clave del villano en jefe es «el One». Un poquito de imaginación, por favor, un algo de esfuerzo, tampoco pedimos tanto. Realmente todo este asunto se me está haciendo un poco Cansino Royale. En España, el ridículo nunca es suficiente y no sólo se roba dos veces.

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