Sonó el bocinazo final, pero la eliminatoria continuó delante de los micrófonos. No hubo cruce de declaraciones por que Galbiati o prefirió mantenerse al margen … de las palabras de Dani Miret o simplemente las desconocía cuando llegó a la sala de prensa. Pero el técnico del Joventut habló alto y claro. «Lo que ha pasado es para eliminar directamente a un jugador y meterle una sanción importante», censuró el entrenador catalán sobre la acción que inició una tangana sin mayores consecuencias en el partido.

El encuentro parecía ya casi decidido (70-58) a favor de los locales cuando Forrest batallaba por hacerse con la posesión en la esquina del campo rival. Parecía que lo iba a lograr, pero una falta no pitada de Guillem Vives le hizo perder la estabilidad y el balón. El base del Joventut trató de salir al contraataque pero enseguida se topó con Kurucs. El letón le asestó un duro manotazo a la parte alta del pecho y buscó, de forma intimidante al timonel barcelonés mientras se revolvía en el suelo. Ricky Rubio empujó al jugador baskonista por detrás y posteriormente fue empujado por Omoruyi hasta caer al suelo.

Birgander, con ganas de separar, trató de calmar a Kurucs y se llevó otro empujón. «Rodi, que soy yo», parecía que trataba de decirle el sueco. Ambos compartieron vestuario en Murcia. El ala-pívot pareció serenarle sus comentarios. Los árbitros revisaron la jugada y señalaron tres faltas antideportivas: la de Kurucs, la de Ricky y la de Omoruyi. Y la acción no tuvo impacto en el marcador porque el base del Masnou, dolorido de la cadera, falló los dos tiros libres. Ya no hubo ninguna otra jugada de tensión en los cuatro minutos que quedaban de partido, pero al Joventut se le quedó grabada la jugada. Y decidió elevar el tono tras el partido.

«Lo de Kurucs es un acto de violencia con posterior amenaza que ha tenido como objetivo encender el partido del domingo», insistió Miret. «Hemos sido muy superiores, y han querido ya pensar en el tercer partido con un acto de violencia para encenderlo todo», opinó sobre una riña que, al menos en los minutos restantes, perjudicó más a los azulgranas, que acabaron por salirse del partido.

Miret, encendido, no se quedó ahí. Antes de la tangana ya se había molestado con Galbiati por forzar una técnica durante un contragolpe verdinegro y después cargó contra el italiano. «Dice que nunca habla de los árbitros, pero sale a decir que hemos ganado gracias a la permisividad arbitral», consideró minutos después de las palabras del entrenador del Baskonia.

El lombardo se limitó a decir que el Joventut se había adaptado mejor al criterio arbitral y que el Olímpic «presionó» a los colegiados y a la escuadra alavesa. También dejó su impresión sobre la jugada, algo más neutral. «Hay una falta previa a Forrest y Rodi, para proteger a Forrest, hace una falta muy dura. Después Ricky, que ha jugado muchos play off, ha intentado involucrarlo en otra. Es un mensaje de Kurucs y otro de Rubio. Está bien», valoró.

Los dos clubes siguieron con la pugna en Twitter. El Joventut publicó el vídeo de la jugada con un emoticono de incredulidad. Minutos más tardes respondió la cuenta del Kosner Baskonia. «Por lo que sea no subís el vídeo completo…», comentó la entidad, remarcando la falta previa de Vives a Forrest.

Ricky Rubio, por su parte, se limitó a decir que fue un «momento de emociones caliente». «Hay una falta dura y voy a defender a mi compañero. Muchas veces no me gusta que los árbitros lo vean en cámara lenta, no es la sensación real, pero no me pondría en su piel», resumió. De Kurucs no hay declaraciones. Pero será uno de los jugadores a seguir en el partido de mañana (19:00 horas). Se vienen curvas y se espera una rehabilitación azulgrana con la duda del estado físico de Simmons, que se marchó con molestias musculares.