El melanoma es un enemigo que afecta nuestra piel. Todos hemos tenido ese momento frente al espejo en el que descubrimos unas nuevas manchas en la piel y nos preguntamos si siempre estuvo ahí o acaba de aparecer. Aunque muchas manchas son consecuencia natural del paso del tiempo, la exposición al sol o cambios hormonales, algunas pueden ser una señal de que algo mayor está pasando. Toma en cuenta que solo un médico puede diagnosticarte, así que lee con atención.

¿Qué es el melanoma?

El melanoma es la forma más seria de cáncer de piel. Ocurre cuando los melanocitos, las células que le dan color a la piel, mutan y comienzan a reproducirse de manera descontrolada, con una capacidad mayor que otros cánceres de piel de extenderse a otros órganos del cuerpo. Lo que lo hace especialmente relevante es que, detectado a tiempo, el tratamiento es altamente efectivo. Y la piel, al ser el órgano más visible del cuerpo, nos da esa ventaja: si sabemos qué buscar, podemos encontrarlo antes de que avance.

La piel tiene memoria. Cada hora bajo el sol sin protección, cada quemadura y cada año de exposición acumulada dejan huella. Por eso, más allá de las precauciones estéticas, es importante aprender a observar nuestra piel y reconocer cuándo una mancha, lunar o lesión se comporta de manera diferente a lo habitual, que puede ir de algo inocente a melanoma.

La mayoría de las personas presta atención a su rutina de skincare, pero pocas incorporan el hábito de revisar periódicamente su piel. Sin embargo, conocer cómo se ve normalmente puede ayudarte a detectar cambios importantes y actuar a tiempo si algo no parece normal.

Manchas y lunares: ¿cuál es la diferencia?

No todas las manchas o lunares representan un problema, pero existen ciertos cambios que vale la pena vigilar. Por ejemplo, una mancha que aparece de forma repentina, una lesión que cambia de color o tamaño con el paso de las semanas, o una zona de la piel que comienza a verse diferente del resto.

También es importante prestar atención a heridas que no cicatrizan, áreas que presentan descamación constante, lesiones que sangran sin razón aparente o manchas que generan comezón persistente. Aunque estos síntomas pueden estar relacionados con distintas afecciones dermatológicas, siempre es recomendable que sean evaluados por un especialista.

Dónde poner atención para prevenir el melanoma

La piel habla, pero hay que saber escucharla. Mayo Clinic recomienda prestar atención a cualquier lunar o mancha que cambie de tamaño, forma o color con el tiempo, que pique, sangre, o que simplemente se vea diferente al resto. Para hacer ese proceso más fácil, los dermatólogos utilizan la regla ABCDE: Asimetría, cuando una mitad del lunar no coincide con la otra; Bordes irregulares o difusos; Color no uniforme, con distintas tonalidades de café, negro, rosa o azul; Diámetro mayor a 6 milímetros, aproximadamente el tamaño del borrador de un lápiz; y Evolución, cualquier cambio en tamaño, forma o color a lo largo del tiempo. Más allá de esta guía, uno de los signos de alerta más importantes es algo que se conoce como “patito feo”: un lunar que se ve notablemente diferente a los demás en tu piel. Si algo llama tu atención, esa ya es razón suficiente para consultar a tu dermatólogo.

Cuándo acudir al dermatólogo…

La recomendación de los expertos es sencilla: si notas un cambio. Pero, ¿cuál? Si te genera dudas, agenda una consulta. No es necesario esperar a que una lesión empeore para buscar atención médica.