Fue funcionaria de sanidad, concejala de Cultura durante una legislatura («suficiente y fugaz», dice ella) y ahora se dedica por entero a su vocación: la pintura. Acaba de triunfar con su nueva exposición en la plaza de toros de Las Ventas y nos recibe en el Hotel NH Collection Palacio de Oquendo. En su voz, toda la fluidez de una mujer orgullosa de ser madre y abuela, que sabe que el amor te completa pero también te duele y que habla de Cáceres, la ciudad donde nació en 1958, con pasión y con certeza. Carmina Santos despliega su abanico inspirado en Roca Rey (el torero de la valentía y el carisma) para dar una lección maravillosa: envejecer con dignidad es no acordarte de la edad que tienes porque te sientes pleno.
-Usted es la Carmen de España y no la de Mérimée.
-Uy, no, por Dios. Eso son muchas pretensiones.
-De Carmen pasó a Carmina.
-Sí.
-Torera, taurina, pintora y reina de Las Ventas con sus abanicos.
-Bueno, voy a hacer una puntualización. Ni soy torera ni soy taurina, soy aficionada.
-Pero sí, reina de Las Ventas con sus abanicos.
-La verdad es que el paso que he tenido por segunda vez en Las Ventas, por San Isidro, ha dejado huella.
-Porque usted hace abanicos.
-Hago abanicos, pero también hago mis cuadros, mis acuarelas, mis lienzos.
-Se crió entre agujas.
-Totalmente. Entre agujas e hilvanes.
-Pero no agujas e hilvanes de mujer, agujas e hilvanes de hombre.
-Exacto. Mi padre era sastre y desde muy pequeñita sentí esa atracción por la sastrería. De hecho, en un curso de Bachillerato no me fueron bien las cosas, tuve un ‘arrepío’ y le dije a mi padre que me quería ir a Barcelona a formarme en la misma escuela que él se formó, cosa en la que mi padre no estaba de acuerdo porque pensó que yo tenía que pasar por la universidad.
La sastrería
-¿Y cómo recuerda General Ezponda y aquel taller de Pepe Santos?
-Es un lugar que me trae mucho cariño y un recuerdo impresionante. En primer lugar porque mi padre era una persona muy conocida; pasaba muchísima gente por allí, aunque no fueran a encargarse nada, sino solamente a saludar, a echar el ratito allí. Era, como yo digo, una sastrería muy social.
-¿Qué es la sanidad?
-Para mí, una vocación. ¿Y cómo la definiría? Como un bien social que se está descuidando hoy en día y que los poderes públicos y políticos deberían mimarla más.
-Un día llegó a la política, una legislatura, como concejala de Cultura. ¿Fue fugaz o fue suficiente?
-Suficiente. De hecho, luego han llamado a mi puerta en posteriores elecciones pero consideraba que había sido suficiente. La política me ha gustado mucho y me ha dejado un gran poso. Creo que todos debemos estar involucrados en la política, bien como espectadores o bien como actores. Y pienso que por la política municipal deberíamos pasar la mayoría de los ciudadanos.
-¿Qué es envejecer con dignidad?
-Algo maravilloso. Cuando me preguntan la edad, es que ni me acuerdo, pero porque me sigo sintiendo útil, me sigo sintiendo una persona que a nivel familiar estoy ahí siempre. Tengo cuatro nietos, a los que adoro y ellos me adoran también. Juego mucho con ellos, les enseño el arte de la pintura, me los llevo a pasear viendo museos y obras artísticas. Son pequeñitos, pero ellos ya lo van captando. Poder seguir interaccionando con esta sociedad hoy en día es envejecer con dignidad.
-Hablado de sus nietos, ¿qué es ser madre?
-Lo más grande. Es un privilegio que tenemos las mujeres. El poder ser madre (y con esto no quiero para nada quitarle valor al hecho de ser padre), esos nueve meses que nosotros llevamos por adelantado, ese nido que tenemos ahí en el que cobijamos y van creciendo nuestros hijos, es un privilegio que Dios nos ha concedido a las mujeres y que hay que valorar muchísimo. Yo lo valoro.
-¿El amor duele o te completa?
-Las dos cosas. El verdadero amor te completa, por supuesto, pero también duele. Duele cuando desaparece.
-¿Cáceres es cuadriculada o es poliédrica?
-Depende con los ojos que la mires. Hay gente que la ve muy cuadriculada, pero a mí me gusta verla poliédrica y verla con muchas opciones. Todo depende de uno mismo, de lo que quiera buscar y encontrar en Cáceres. Pero Cáceres está llena de vida, está llena de color. Pertenezco al grupo de gente que mira al futuro cacereño. Y si todos los ciudadanos de Cáceres la viéramos de esa manera, despegaría más.