La Facultad de Teología de Sevilla acogió este lunes la VI Jornada Beato Fra Angelico, organizada por la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural, que este año cambió su fecha habitual de manera excepcional -se celebra en febrero- para poder contar con la presencia de Antonio … López, considerado el máximo exponente del hiperrealismo español. El encuentro reunió al delegado diocesano de Patrimonio Cultural, Antonio Rodríguez Babío; al decano de la Facultad de Bellas Artes, Daniel Bilbao; y al propio Antonio López, que protagonizó una extensa conversación sobre arte, fe, tradición y creación contemporánea.
Antonio Rodríguez Babío, fue el primero en tomar la palabra y explicó que los cambios de calendario estaban «más que justificados» para hacer posible la participación del artista manchego. No ocultó su satisfacción por haber logrado una visita que definió como «un sueño hecho realidad».
El diocesano recordó que la jornada toma su nombre de Fra Angelico, patrón de los artistas, una figura que sirve de inspiración para reflexionar sobre los vínculos entre arte y espiritualidad. En ese contexto, destacó la capacidad de Antonio López para encontrar lo trascendente en la realidad más cotidiana y afirmó que «creo que hay más presencia de Dios en esa luz que se posa sobre la hoja o el membrillo de Antonio López que en obras explícitas que intentan evidenciar al creador mediante figuras religiosas», a pesar de ser «un autor que no tiene una obra explícitamente religiosa».
Antes de presentar a «uno de los mejores artistas de nuestro tiempo», dio paso a Daniel Bilbao, que confirmó que el invitado «no necesita presentación, pues es quizá el pintor más importante que tenemos ahora mismo en España».
Bilbao recordó la visita que realizó junto a Antonio López al taller de restauración del Arzobispado y el impacto que le produjo contemplar algunas de las imágenes conservadas allí. Entre ellas, destacó la Virgen del Tránsito de las Mínimas de Triana, ante la que el artista sintió, según relató el decano, «un flechazo».
Fue entonces cuando Antonio López tomó la palabra, y optó por reflexionar sobre la situación actual del arte religioso y las dificultades que encuentra para desarrollarse en el mundo contemporáneo. «En estos años no hacemos artes religiosos», afirmó antes de reconocer que hay artistas que trabajan por encargo para la Iglesia. Sin embargo, según el pintor, hay una gran diferencia: hoy no existe el mismo contexto cultural que permitió el florecimiento de grandes obras del pasado. «Hay quien ha hecho destrozos. Se nota que no es la época», bromeó.
Para Antonio, las grandes obras religiosas de la historia nacieron en sociedades profundamente creyentes. «Cuando ves el arte del pasado, el arte religioso egipcio, cristiano, griego… Ves que todo eso es muy difícil de hacer». A lo que añadió que «los que hicieron la Catedral de Sevilla estaban llenos de fe, los que hicieron Notre Dame estaban llenos de fe», una circunstancia que, a su juicio, ha cambiado radicalmente. «Las iglesias que se hacen ahora me parecen horrorosas, se nota que están hechas personas sin sentimiento religioso», afirmó. Aun así, rechazó una visión reduccionista de la experiencia religiosa: «Lo religioso está en mirar a la luna, observar la naturaleza, ver un rostro… No sé si eso te lleva a Dios, pero sí a algo que está por encima de lo que conocemos. Al final, lo religioso está en todos los seres humanos, en todas las épocas, y aunque nos separemos de los dioses, Dios está con nosotros».
Según el artista, el problema surge cuando se intenta representar visualmente esa experiencia. «Ahora, a la hora de representarlos, hemos elegido otros temas, como un árbol. Pienso en el arte figurativo moderno de esta forma», explicó. Tal y como indicó, «estamos acostumbrados a la libertad, y esa prisión ya no resulta estimulante ni buena. Por eso pienso que el arte religioso se ha modernizado muy mal». «Hay que salir del tema religioso y retratar los temas de los que hablamos nosotros ahora». Pese a ello, «una persona modesta sin talento, si tiene mucha fe, puede hacer algo quizá más conmovedor que alguien sin talento. Creo que la clave está en ambas cosas»,
Recordando a esa Virgen del Tránsito de Las Mínimas, sugirió que «cuando vi esta imagen despojada, sin accesorios, sin pelo, anillos, sombras… Todos esos objetos que la han convertido en religiosa, para mí tenía una religiosidad tremenda», evocó. Sin embargo, distinguió entre el valor artístico y la función devocional de una imagen: «A esa imagen puedes llevarla a una exposición, pero no puedes rezarle. Para rezarle tiene que ser como la Macarena. Qué bien representó el artista lo milagroso». De ahí que «se pueden hacer rostros con mucha carga espiritual, y si a eso se le quiere llamar religioso, genial, pero para mí es eso, espiritual».
Entre Duchamp y Cattelan, Giacometti
El coloquio amplió el debate hacia el arte contemporáneo. Lejos de mostrarse contrario a las corrientes más recientes, López reivindicó buena parte de la creación del siglo XX. «El arte contemporáneo me encanta. Creo que hay un trozo del siglo XX que es fantástico, el hombre nunca había llegado a esas posibilidades», recordó. A pesar de ello, se mostró crítico con algunas de las obras más mediáticas consideradas iconos culturales. Ejemplo de ello es la ‘Comedian’ de Maurizio Cattelan, a lo que López optó por añadir, con una sonrisa: «Me gusta más Giacometti. Creo que es mejor hablar de lo que nos gusta». Tampoco ahorró críticas hacia otras piezas emblemáticas del conceptualismo: «Lo del plátano no me gusta, y el urinario de Duchamp tampoco. Que algo esté en un museo no significa que sea arte».
Uno de los momentos más entrañables de la jornada llegó cuando dos niñas de 10 y 12 años le pidieron consejo, ya que se estaban iniciando en la pintura. El maestro respondió, con humor, que bastaba con «comer bien y dormir bien». Después reconoció las dificultades que encuentran quienes desean iniciarse muy jóvenes en el mundo del arte. «Hasta los 18 no se puede cursar Bellas Artes. No sé qué podéis hacer, pero es una maravilla pintar con el conocimiento que tenéis, a vuestra manera. Creo que es muy importante conocer el arte de la época y hacer lo que os guste».
La jornada concluyó con una defensa de la creación contemporánea, pese a las incertidumbres del momento actual: «Me gusta mucho lo que se hace ahora, pero creo que estamos en una época difícil y cambiante», señaló. Y puso el broche de oro a la cita recordando que «no creo que sea inferior el arte de ahora al de antes del siglo XX. Se ha hecho arte en libertad, algo que nunca antes se había hecho», cerrando así la VI Jornada Beato Fra Angelico, tras más de hora y media de coloquio.