Después de una primera ceremonia civil, íntima y muy discreta en Londres, Dua Lipa y Callum Turner eligieron Sicilia para prolongar el sí quiero con una celebración de tres días de película. Palermo, sus palacios, sus plazas históricas y sus hoteles de aire aristocrático se transformaron durante el fin de semana en el escenario de una boda que la prensa británica ya ha comparado con un enlace real y por la que Dua Lipa ha sido incluso apodada “la princesa de Palermo”.
Hubo invitados llegados de Los Ángeles, Londres y París; nombres como Elton John, Donatella Versace o Charli xcx; música en directo, fiestas blindadas, cenas en palacios sicilianos y una ceremonia en Villa Valguarnera, la residencia barroca del siglo XVIII conocida como el “pequeño Versalles”. Para la primera noche del fin de semana, celebrada en Piazza Croce dei Vespri, la artista demostró que es la Liz Taylor del pop. La actriz británica, apasionada reconocida de las joyas, cayó rendida ante Bvlgari durante el rodaje de Cleopatra en Roma. Tanto es así que su entonces marido, Richard Burton, decía en broma que “la única palabra que Elizabeth conoce en italiano es Bvlgari”.

Cortesía Bvlgari
Este gusto por las joyas con personalidad es el mismo que define al de la embajadora global de la marca y la elección de las piezas durante el fin de semana de su boda. La artista apostó por serpientes, piedras de color, oro, diamantes y relojes joya. Una elección poderosa, más cercana al imaginario de la gran estrella que al de la novia clásica. La pieza central del look fue un collar Serpenti de Alta Joyería en oro rosa de 18 quilates, con elementos de ónix, una tanzanita en forma de pera y diamantes engastados en pavé.
Dentro del universo Bvlgari, la serpiente es uno de los motivos más reconocibles. Serpenti apareció en la historia de la casa a finales de los años cuarenta, primero asociado a los relojes brazalete realizados con la técnica Tubogas, y terminó convirtiéndose en uno de sus grandes símbolos. Flexible y envolvente, la serpiente remite a transformación, seducción y fuerza. El collar estaba acompañado por unos pendientes Serpenti de Alta Joyería en oro amarillo y blanco de 18 quilates, con cuatro rubíes en forma de pera y diamantes en pavé.

Cortesía Bvlgari