La diabetes gestacional es una hiperglucemia que se manifiesta por primera vez durante el embarazo. Esta patología supone el 30% de la actividad del Hospital … de Día de Diabetes del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, explica a SUR la endocrina María José Picón. El 10% de las embarazadas la sufre y es vital detectarla y tratarla a tiempo.
Los tipos principales de esta enfermedad son el 1 y el 2. La primera es una patología autoinmune donde el páncreas deja de fabricar insulina y obliga al paciente a inyectársela para siempre. No está relacionada con los hábitos de vida y suele aparecer de forma repentina en niños y jóvenes. La tipo 2 ocurre cuando el cuerpo no usa insulina de forma eficaz o no produce la suficiente, lo que se asocia a la obesidad y al sedentarismo. Es más común en adultos. Esta puede controlarse con dieta y ejercicio. Durante el embarazo puede aparecer además una forma específica: la diabetes gestacional.
Hiperglucemia
«Puede ser una mujer que ya tenía diabetes previa al embarazo y forme parte de ese 50% de población que hay sin diagnosticar con diabetes tipo 2 o puede ser que el propio embarazo haya desencadenado una situación de hiperglucemia, porque este estado en sí mismo es una situación hiperglucemiante y que la mujer, por factores de riesgo como el sobrepeso o la obesidad, no sea capaz de defenderse de esa situación», reflexiona la doctora Picón.
Pero hay más factores de riesgo: «El más potente es el sobrepeso y una mujer que ha tenido un hijo previamente con macrosomía, es decir, un niño que ha nacido con más peso del adecuado, generalmente se pone el umbral de los 4 kilos, o que ha tenido diabetes gestacional en embarazos previos, tienen riesgo de desarrollarla» de nuevo cuando estén en cinta, aclara.
Hay factores de riesgo como el sobrepeso, haber tenido un hijo previamente con macrosomía o sufrido la diabetes gestacional en embarazos previos
Para tratarla es esencial «una pauta de norma de estilo de vida: ejercicio físico, porque las embarazadas, igual que quienes no lo están, tienen que hacerlo; un control de la alimentación, no se trata de dietas, porque no es el momento de perder peso, aunque lo necesitara. Se le pone un plan de alimentación en el que ella sepa reconocer los alimentos que suben más la glucosa con el fin de evitarlos y controlarlos. Además, instauramos controles de glucemia capilar para comprobar que esas medidas están dando resultados en cuanto a los niveles de glucosa», recalca la doctora Picón.
Si las pautas de estilo de vida no bastan, es necesario recurrir a fármacos, casi siempre la insulina. Las consecuencias pueden ser importantes. «La diabetes gestacional implica niveles de glucosa en sangre materna y fetal elevados: al niño que le llega mucha glucosa es como la persona que come en exceso, no es un niño grande, sino con obesidad; hablamos de macrosomía o niños grandes para la edad gestacional que les corresponde, pero el exceso de peso da muchos problemas en el momento del parto, dificultades que son evitables con un diagnóstico y un tratamiento adecuado», agrega.

La doctora María José Picón.
(MIGUE FERNÁNDEZ)
A largo plazo, una de cada dos mujeres que ha tenido diabetes gestacional, al cabo de diez años, sufrirá diabetes tipo 2, por lo que prevenirla es importante. Además, ello deja una impronta genética en el niño «que le predispone» a esta enfermedad y a problemas cardiovasculares en su edad adulta.
La doctora Picón trata a entre 250 y 300 mujeres. Asegura que también están descubriendo en esta etapa de embarazo a féminas que tienen predisposición a tener diabetes tipo 1 y, por tanto, se diagnostican en ese momento. «Ya tienen el proceso inmune de la diabetes tipo 1 en marcha», destaca.
Innovaciones terapéuticas
De cualquier forma, ahora se da una gran explosión de innovaciones terapéuticas, por ejemplo para las mujeres que tienen ya diabetes antes del embarazo (1 o 2) y quieren quedarse en cinta. «Si nos plantean el deseo de gestación podemos ofertarle un sistema de infusión automática de insulina, lo que cambia drásticamente el pronóstico de la madre y del feto: a día de hoy se ofrece a todas las mujeres con diabetes tipo 1, incluso cuando el embarazo está en curso», declara.
«No podemos evitar la diabetes si es tipo 1, pero sí podemos preparar a la madre, empoderarla en el manejo de una situación absolutamente inestable como el embarazo»
María José Picón
Endocrina del Hospital Clínico
En este sentido, el escenario ideal es el siguiente: «Que vengan a nosotros y nos digan: ‘Hola, tengo diabetes, deseo ser madre’, ahí programamos y les ofertamos los sistemas automáticos de infusión de insulina de una forma rutinaria en consulta», reseña.
En su opinión, la clave en este tipo de diabetes es la anticipación. «Si en la gestacional hemos dicho que el principal factor de riesgo es el sobrepeso o la obesidad, necesitamos estrategias de salud pública, de modo que en mujeres en edad fértil se planeen los embarazos y se procure un estilo de vida saludable que haga que la mujer comience el embarazo con el mejor peso posible, que mejore el pronóstico: esta diabetes no es diagnosticarla, es mejorarla», explica.
Tecnología
En el caso de la pregestacional, «no podemos evitarla si es tipo 1, pero sí podemos preparar a la madre, empoderarla en el manejo de una situación absolutamente inestable como el embarazo, donde cada trimestre las necesidades insulínicas son diferentes: afrontar esta etapa con diabetes tipo 1 es muy duro desde el punto de vista psicológico, incluso antes del embarazo. Hemos de trabajar hacia una maternidad saludable».
En el caso específico de las gestantes, el uso de la tecnología depende totalmente del tipo de diabetes. Para la diabetes gestacional (la que surge por primera vez durante el embarazo ), el tratamiento estándar no incluye estos sistemas automáticos. Por el contrario, se reservan de forma rutinaria para las embarazadas con diabetes pregestacional (especialmente tipo 1). Para ellas, la tecnología es un cambio radical, ya que el dispositivo mide la glucosa constantemente y ajusta la dosis de insulina de forma autónoma, respondiendo a la inestabilidad metabólica de cada trimestre del embarazo.