Durante la corrida de toros celebrada ayer en Las Ventas, en la que Borja Jiménez de encerró en el coso con seis astados, un animal devuelto a los corrales por su poco juego en la lidia provocó unos momentos agónicos en el callejón del coso madrileño. Por razones que aún se desconocen, el toro acabó hiriendo a un operario de la plaza. 

Durante unos segundos, el hombre quedó a merced del animal durante unos segundos que pudieron terminar con un desenlace fatal. Afortunadamente, el toro no se fijo en la persona que tenía a centímetros de la cara y volvió a entrar en los corrales. El herido tuvo que ser trasladado de urgencia a la enfermería para ser atendido de las heridas. Al parecer, sufrió un fuerte golpe que le produjo un traumatismo craneoencefálico. 

Crónica de la tarde

El diestro sevillano Borja Jiménez, que hizo el gesto de actuar hoy en solitario en Las Ventas, saldó su gran esfuerzo sin apenas resultados ni en lo artístico ni en la estadística de trofeos, pues, por desaciertos técnicos o fallos con la espada, no llegó a aprovechar las claras opciones de triunfo que le ofrecieron hasta cuatro toros en una corrida de caótico desarrollo.

Anunciados en principio ejemplares de dos hierros, tres de Toros de Cortés y otros tantos de Domingo Hernández, hasta tres fueron devueltos a los corrales, bien por su escasez de fuerzas o por el intento de las cuadrillas en que besaran la arena, para hacer así que se lidiaran tres sobreros de dos divisas más, con los que se conformó una confusa amalgama en la que, pese a todo, lucieron las embestidas de la mayoría, ya fueran titulares o sustitutos.

Dos toros de Domingo Hernández (1º y 3º, este como sobrero de uno devuelto del mismo hierro); dos de Toros de Cortés 4º y 6º) y sendos sobreros de Victoriano del Río (2º, que sustituyó a un titular de Cortés) y El Torero (5º, este como relevo de uno de Domingo Hernández). De muy dispares hechuras, volúmenes y cuajo, hasta cuatro de ellos ofrecieron posibilidades de triunfo, por nobleza y buen son, dentro de desiguales fuerzas. Destacó especialmente el bravo y repetidor cuarto, de Toros de Cortés, y para mal, por falta de casta, segundo y sexto.

Borja Jiménez, de blanco y oro, como único espada: estocada honda baja delantera (palmas); estocada atravesada y descabello (silencio); estocada (silencio); media estocada tendida y descabello (vuelta al ruedo tras petición de oreja); cuatro pinchazos, media estocada desprendida y descabello (ovación tras aviso); estocada atravesada (silencio).