Es una original iniciativa promovida por el Museo desde San Telmo desde 2023: cada cierto tiempo se elige una obra de su colección que destaque « … por sus características, actualidad o singularidad» y se le da un lugar preferente como «obra destacada». Ahora le toca el turno a una pieza muy personal de la donstiarra Esther Ferrer, que tendrá ese protagonismo discreto desde ya y hasta el 1 de noviembre en la sala de arte histórico del museo.
Se trata de la obra ‘Poema de números primos #40’, que pertenece a una de las series más representativas de Esther Ferrer, iniciada a finales de los años 70 y desarrollada desde entonces en múltiples formatos y soportes. El historiador de arte Michel Mejuto describe así la obra: «El interés de Ferrer por los números primos surge tras un sueño en el que aparecían como un mar infinito de cifras. Desde entonces, la artista ha utilizado esta secuencia matemática como metáfora de lo eterno y lo inabarcable. Los números se distribuyen a menudo en espirales u otras disposiciones geométricas, completadas con hilos o líneas de color que marcan la ausencia de los números compuestos, generando ritmo y variación».
La obra realizada, por Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) con hilos y rotulador sobre lienzo, es un díptico. Creada en 2025, cada una de las dos partes que componen la pieza tiene unas dimensiones de 1,43 x 1,13 x 7 cm. Es una de las últimas adquisiciones realizadas por el museo San Telmo.
Desde la institución se recuerda que «desde mediados de los años 60 Ferrer trabaja en prácticas artísticas experimentales tanto individualmente como de manera colectiva (Grupo ZAJ). En 1963 creó junto con José Antonio Sistiaga el primer Taller de Libre Expresión, y ya a principios de los años 70 estableció su residencia y escenario de creación en París. Su producción artística es amplia (dibujos, fotografías, instalaciones), pero sobre todo es reconocida por ser un referente del arte performativo, expresión artística en la que el cuerpo humano es el protagonista».
Premio Eusko Ikaskuntza
Esther Ferrer fue galardonada en mayo con el premio Eusko Ikaskuntza-Laboral Kutxa de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales, que recibirá en los próximos meses. Ese premio se une a otros recibidos a lo largo de su intensa trayectoria, como el Trace-John Boehme Performance Art – Lifetime Achievement Award, Premio Nacional de Artes Plásticas de España, Premio Gure Artea del Gobierno Vasco, premio MAV (Mujeres en las artes visuales), Premio Marie Claire pour l’Art Contemporaine y el premio Velázquez.
Otras obras que han pasado por el programa de piezas destacadas son Balneario La Perla del Océano (1910), acuarela de Ramón Cortázar; dos óleos de María Paz Jimenez; Amalia de Llano y Dotres, Condesa de Vilches (1853), óleo de Federico de Madrazo y Kuntz (en colaboración con el Museo del Prado) ;un óleo de Néstor Martín Fernández de la Torre de 1922; Tête escultura de Joan Miró; y la vidriera creada por los hermanos Maumejean para el viejo café Novelty de Donostia.