Científicos de la Universidad Médica de Tianjin han establecido que la elevada expresión de la proteína SLC39A6 se asocia a una reducción tanto de la supervivencia global como del intervalo libre de progresión en pacientes con carcinoma hepatocelular y carcinoma de células escamosas de cuello uterino. El peor pronóstico vinculado …

Científicos de la Universidad Médica de Tianjin han establecido que la elevada expresión de la proteína SLC39A6 se asocia a una reducción tanto de la supervivencia global como del intervalo libre de progresión en pacientes con carcinoma hepatocelular y carcinoma de células escamosas de cuello uterino. El peor pronóstico vinculado a este biomarcador también se constató en el análisis de datos de pacientes con mesotelioma, en los que SLC39A6 emergió como factor de riesgo, con independencia de la fase de la enfermedad.

En contraste, en el cáncer de mama HR-positivo, la expresión elevada se asoció a un pronóstico favorable, especialmente en el subtipo luminal A y en pacientes sin afectación ganglionar. El potencial de SLC39A6 como biomarcador de selección de terapia pudo demostrarse en ratones portadores de tumores de pulmón humano que sobreexpresan esta molécula. En este modelo, la administración oral diaria de izorlisib redujo tanto el volumen tumoral como la proliferación de las células cancerosas.

Chen Peng, codirector del estudio, afirma que los hallazgos son consistentes con los de estudios previos, según los cuales el silenciamiento de SLC39A6 en células tumorales humanas injertadas en ratones restaura la citotoxicidad de los linfocitos T, reduce hasta casi la mitad la expresión de la molécula inmunosupresora PD-L1 y potencia la efectividad de la inmunoterapia con agentes anti-PD-1.

Los investigadores también hallaron que los tumores con elevada expresión de SLC39A6 exhiben una menor carga mutacional, una correlación inversa con la expresión de puntos de control inmunitario y una correlación positiva con los genes de reparación de bases del ADN mal apareadas, lo que indica estabilidad de microsatélites y posible quimiorresistencia a agentes genotóxicos. La integración de este biomarcador como factor de estratificación en pacientes podría guiar el tratamiento y contribuir al diseño de nuevos regímenes terapéuticos, concluye Peng.


SEGUIR LEYENDO