El baloncesto cuenta los equipos, de forma tradicional, con un quinteto integrado por cinco posiciones en la cancha. A saber del uno a cinco: base, … alero ‘bajo’ o escolta, alero ‘alto’, pívot móvil y ‘center’. De ahí que se haya hablado siempre de uno, dos, tres, cuatro y cinco. Sin embargo, la modernidad trajo al deporte de la canasta un reajuste en la configuración de las alineaciones. Ya el quinteto inicial está compuesto en realidad por tres puestos, que son los que hay que cubrir necesariamente. Se trata de dos manejadores de balón, dos hombres de perímetro que ayudan en el rebote, y un pívot puro, el ‘center’ o ‘cinco’.

De los manejadores, los hay más directores de juego como Jonathan Rousselle o más ‘combo’ como Lluís Costa, Edu Durán o Jassel Pérez.

En cuanto a los aleros, la figura del ala-pívot cobra fuerza. Aparecen así los ‘tres/cuatro’, que colaboran en todas las facetas del juego y acompañan a la ‘torre’ de la pintura.

Pues bien, en el Covirán preocupa cubrir los vacíos que crea en la plantilla el descenso a Primera FEB para esos jugadores de equilibrio interior-exterior. Todo ello por la marcha de Luka Bozic, Elias Valtonen y William Howard.

El club granadino, de momento, no ha anunciado ninguna baja oficial. Ni siquiera ha confirmado a Arturo Ruiz como primer entrenador. Pero varios jugadores han anunciado en redes sociales que hicieron las maletas y agradecieron el apoyo de Granada en una etapa que dieron por terminada. Estaba claro que Luka Bozic y Elias Valtonen no estaban al alcance nazarí para la renovación. No obstante, Howard mejoró su rendimiento y hasta Ruiz lo consideró «interesante» para la segunda categoría nacional.

Sin estos tres hombres, además de la duda que planea sobre la retirada del capitán Pere Tomàs, que tampoco tiene asegurada su continuidad, cobra más fuerza negociar con el georgiano Beqa Burjanadze, lesionado de larga duración debido a una fascia plantar.

El aguerrido ala-pívot ya militó y subió con el Leyma Coruña a la Liga Endesa, en el primer aterrizaje coruñés en la élite. Burjanadze ha demostrado ser un gladiador en el parqué, el típico ‘todoterreno’, que hace de todo, no es ‘muy bueno’ en nada pero tampoco ‘malo’ en ningún aspecto del juego.

Quizá el rebote sea su mejor baza. «Cuando empecé a jugar a baloncesto en mi país me decidí por ser un jugador de equipo, que ayudara en muchas cosas, sin especializarme en algo concreto en la pista», explicó a este medio Beqa, que habla perfectamente español y además tiene la ventaja de ser cupo, al tratarse de un jugador de formación en España, lo que le ayudará a disponer de ofertas que pudieran tirar de él.