10/06/2026

Actualizado a las 16:46h.

José Ignacio López de Arriortúa, uno de los directivos españoles más influyentes en la historia de la industria del automóvil, ha fallecido este miércoles a los 84 años, según ha podido saber este periódico. Conocido como ‘Superlópez’ por su papel en la transformación de los procesos de producción y compras en grandes fabricantes de vehículos, en la década de los ochenta y los noventa revolucionó la industria automovilística y ocupó la cúspide de dos multinacionales del sector.

Nacido en la localidad vizcaína de Amorebieta en 1941, estudió Ingeniería Industrial y desarrolló gran parte de su carrera profesional en el mundo de la automoción. Alcanzó gran reconocimiento durante su etapa en la compañía General Motors, donde implantó métodos de reducción de costes y mejora de la eficiencia en la cadena de suministro, y acabó con una de las mayores crisis de la historia de la compañía.

En 1993, protagonizó uno de los movimientos empresariales más sonados al incorporarse como vicepresidente a Volkswagen como responsable de compras. En ese momento, se vio envuelto en el conflicto entre el mayor fabricante de coches del mundo, General Motors, y la multinacional alemana.

Desencuentros con GM

Su llegada a Volkswagen se produjo tras una serie de desencuentros que le llevaron a abandonar GM. Se llevó con él a Volkswagen a siete ejecutivos, por lo que no fue un traslado pacífico. La marca estadounidense acusó a López de Arriortúa de espionaje por haberse llevado documentación de General Motors, entre ella los planos para montar una fábrica de coches en Amorebieta, su localidad natal, el gran sueño de su vida.

GM llevó a Volkswagen a los tribunales por espionaje industrial, aunque finalmente el conflicto se resolvió mediante un pacto extrajudicial entre ambas compañías. El acuerdo contemplaba que General Motors retiraba las demandas a cambio de que VW se comprometiera a comprar al grupo norteamericano piezas por valor de 1.000 millones de dólares durante siete años. Además, Volkswagen pagó 100 millones a su competidora.

Tres años más tarde de su llegada a Volkswagen, en 1996, presentaba su dimisión. Tras abandonar su cargo en Alemania, volvió a su Amorebieta natal. El 8 de enero de 1998 el coche en el que viajaba colisionó contra un camión en Cogollos (Burgos) y estuvo cuarenta días sin memoria y tres meses hospitalizado. Desde entonces, permanecía alejado de la vida pública.