En abril, Mette-Marit de Noruega asistió a un acto oficial con una cánula de oxígeno en la nariz. Aunque había hablado públicamente su diagnóstico de fibrosis pulmonaruna enfermedad irreversible que daña el tejido pulmonar—, esta máquina era una señal de que su salud había empeorado. La semana pasada, sus médicos anunciaron que había sido incluida en la lista de espera para un trasplante de pulmón.

«La progresión de la enfermedad pulmonar de la princesa heredera es grave», declaró Are Holm, especialista en enfermedades respiratorias, en un comunicado. “Tras una exhaustiva evaluación médica, ha sido incluida en la lista de espera de pacientes que se someterán a un trasplante de pulmón tan pronto como esté disponible un donante adecuado”.

En un comunicado, la Casa Real noruega anunció que Mette-Marit se tomaría un descanso de su agenda real mientras que su marido, el príncipe heredero Haakon, y sus dos hijos ajustarían sus planes para pasar más tiempo con ella. El príncipe heredero «limitará los viajes de larga duración, tanto dentro de Noruega como al extranjero, antes y después de la operación», rezaba el comunicado.

La noticia se produce en medio de una racha de malas noticias y polémicas para la familia que ha ejercido como jefa de Estado de Noruega durante más de un siglo. La madre de Haakon, la reina Sonia, fue ingresada en el hospital a finales de mayo tras ser diagnosticada de insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular. Durante el invierno, mientras su salud empeoraba, Mette-Marit también fue noticia después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hiciera pública su correspondencia amistosa con Jeffrey Epstein. Posteriormente se disculpó por su «falta de juicio», añadiendo que quería “expresar mi profunda simpatía y solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Jeffrey Epstein.”

Marius Borg Høiby, hijo de 29 años de una relación anterior de la princesa heredera, se enfrenta a problemas judiciales desde que fue detenido en 2024 tras un incidente violento en el barrio de Frogner, en Oslo. Está acusado de 40 cargos, entre ellos cuatro de violación y uno violencia de género. Høiby niega estas acusaciones, pero durante el juicio celebrado en febrero se declaró culpable de otros, entre ellos transporte de drogas y violación de una orden de alejamiento. Había pasado gran parte del año anterior en libertad provisional, pero fue detenido justo antes del juicio bajo sospecha de agresión, amenazas con arma blanca e incumplimiento de una orden de alejamiento. En mayo, Høiby solicitó ser puesto en libertad con vigilancia mediante una tobillera electrónica, pero el Tribunal Supremo de Noruega denegó su petición.

El viernes, Høiby —que no forma parte de la línea de sucesión al trono noruego— conoció las últimas novedades sobre el estado de salud de su madre mientras permanece detenido en una prisión de Oslo. Actualmente está a la espera del veredicto y de la sentencia, previstos para el 15 de junio. La Fiscalía solicita una condena de siete años y siete meses de prisión debido a la gravedad de los cargos que pesan sobre él.

El domingo, la princesa Mette-Marit, Haakon y el príncipe Sverre Magnus visitaron a Høiby en la cárcel. Según NRK, la radiotelevisión pública noruega, el lunes se le permitió salir de prisión durante unas horas para reunirse con su madre y hablar con sus médicos en la residencia familiar de Skaugum. (La legislación noruega permite a los reclusos obtener permisos temporales por motivos familias importante, siempre que estén acompañados por personal penitenciario).