
11/06/2026 a las 10:42h.
Tener un toldo que proteja del calor es esencial en los meses de verano, sobre todo en zonas como Andalucía. Pero el color del mismo puede determinar su eficacia y que no se convierta en el peor aliado.
El problema es que muchos de estos toldos que ‘decoran’ las fachadas de muchos edificios comparten ese verde oscuro que se puso de moda en los años años 60 y que se mantienen por miles en toda España. La gama de colores era muy limitada entonces, con el mencionado verde, el azul oscuro o el naranja.
El problema es que, señala un arquitecto, este color no ayuda a bajar la temperatura que las fachadas adquieren en las horas centrales del día. Jordi Martí, un arquitecto técnico muy activo en redes sociales para divulgar consejos sobre arquitectura y las problemáticas que surgen a la hora de construir una vivienda, señala estos problemas.
«Si tienes un toldo como este, que sepas que no funciona bien», ya que hay diversos estudios que demuestran que no protege bien del calor. El profesional señala que supone que «los toldos verdes han sido tan populares porque en las ciudades vivimos con la ilusión de ver algo verde. Pero podría ser mucho mejor, porque los colores oscuros absorben el calor».
Toldos en colores como el verde oscuro o en negro o gris oscuro, que se instalan a veces por ser sinónimo de elegancia y sofisticación, poco ayudan en su propósito. De hecho, Martí advierte que «este toldo se calienta y es como tener un radiador delante de nuestra ventana».
El arquitecto aclara que es mucho mejor tener este toldo a no tener nada, «pero no es ideal porque tenemos una zona especialmente caliente bajo el toldo y el calor va entrando». Según Martí, «Hubertus Pöppinghaus hizo su tesis doctoral sobre toldos refrescantes, instalando una cámara termográfica con la que analizó muchos materiales para llegar a la conclusión de que los toldos funcionarían mucho mejor si fueran reflectantes en la parte superior«, explica.
Tampoco los toldos de colores claros son la mejor opción por sí solos: «Si utilizamos telas finas y blancas el problema es que la radiación directa se bloquea menos que en un toldo oscuro. Por lo tanto tampoco es ideal».
La solución que propone este experto es un toldo de doble capa, que tuviera materiales reflectantes en la parte superior y absorbente por la parte inferior. De esta forma, la vivienda se calienta menos y consigue ahorrar en aire acondicionado.