11/06/2026
Actualizado a las 11:54h.
La aventura de Aratz Lakuntza en Supervivientes 2026 ha llegado a su fin, pero el atleta donostiarra ha querido compartir hace unas horas el vídeo en el que hace balance de la experiencia. Tras 95 días de resistencia extrema, el deportista de élite ha mostrado sin filtros la dualidad emocional de quien se sabe vencedor en lo personal, a pesar de la derrota en lo competitivo a escasos metros de la meta.
«Son como dos sensaciones un poco raras. Por una parte estoy super contento, superorgulloso de haber llegado hasta aquí… y por otra parte es una sensación un poco amarga porque veía la final tan cerca… la estaba palpando», confiesa a cámara.
Para Aratz, el hecho de marcharse en este punto exacto supone renunciar a lo que él denomina un «último baile», refiriéndose a las pruebas finales donde, por su perfil atlético, partía como gran favorito.
Récords y competitividad: el sello del deportista
Lakuntza no ha pasado por Honduras de puntillas. Su paso por el reality de Telecinco deja cifras que lo avalan como uno de los grandes supervivientes de la edición. Aunque su objetivo era batir el récord histórico de collares de líder que ostenta Rubén Torres, el deportista se marcha con la cabeza alta.
«No he podido conseguir el récord de pruebas del líder que tenía Rubén Torres. Lo he intentado. La verdad que me he llevado seis pruebas de líder. Creo que me he llevado ocho o nueve pruebas individuales también», detalla con orgullo, y destaca que, pese a no batir la marca histórica, es «la persona con más collares de líderes esta edición».
Además de su destreza en los juegos, Aratz subraya su implicación en las tareas de supervivencia diaria, desde la pesca, hasta la recolección de leña y la convivencia.
La transformación de Aratz: de la meta al proceso
Así, más allá de los hitos deportivos, Aratz encuentra su mayor valor en su cambio de mentalidad. El joven, que entró en el concurso con una obsesión clara por la victoria, admite haber salido con una perspectiva renovada sobre la vida y las metas personales.
«El Aratz que entró era un Aratz muy seguro en sí mismo con objetivos claros, con también un poco ansias por conseguir las cosas, y el Aratz que sale es un poco el mismo Aratz, pero con otra perspectiva de la vida, analizando un poquito más el camino», reflexiona.
De hecho, Lakuntza ha querido poner el foco en la importancia del aprendizaje vital durante la aventura. «No siempre nos tenemos que fijar solamente en la meta, en el objetivo, sino que hay que disfrutar el proceso porque de nada vale conseguir algo si no has disfrutado todo ese camino. Y los tres meses los he disfrutado mucho, mucho, mucho, mucho, mucho. Y creo que eso es lo importante».
Esta experiencia, además, le ha servido para madurar y aprender a abrazar lo cotidiano. «He aprendido a valorar mucho las cosas, a valorar a mi gente. Quiero ser mucho más detallista que lo que era antes», afirma.
Un sabor agridulce ante la final
A pesar del crecimiento personal, el deportista no oculta la tristeza de no haber podido «poner la guinda al pastel» tras haber superado cuatro salvaciones previas de gran dificultad. Lakuntza reconoce que, aunque entraba en sus planes la posibilidad de ser expulsado, confiaba en el apoyo de su audiencia para llegar al último día.
«Supervivientes ha significado para mí una autosuperación increíble. Ha sido una manera de ponerme objetivos y de ponerme metas y demostrarme a mí mismo que puedo llegar a todo», concluye, dejando claro que, aunque el trofeo no ha sido para él, la victoria personal es incuestionable.
