La sacudida del Banco Central Europeo en los tipos de interés, con una subida del 2,25% como la de ayer jueves, suele generar dudas … inmediatas entre los ahorradores: ¿es momento de revolucionar el dinero o de quedarse quieto? Para el economista Agustín Markaide, la respuesta exige un ejercicio de calma y pedagogía, empezando por comprender que los efectos de esta medida son «distintos y contrapuestos» según se mire el retrovisor o el parabrisas de nuestras finanzas. El impacto, por tanto, varía por completo si analizamos «los activos financieros que ya se tenían en cartera» o si planeamos «las nuevas inversiones que se realicen» a partir de ahora.
En el universo de la renta fija, el movimiento del BCE altera de forma inmediata el valor de lo que ya hemos comprado. Markaide explica didácticamente que «todos los títulos de deuda cotizada que ya estuvieran en el mercado antes de esta subida a largo plazo bajarán su cotización». El motivo es puramente matemático: el precio de los bonos antiguos debe caer para que su rentabilidad se adapte y compita con los nuevos tipos del mercado.
En este reajuste técnico, aclara el experto guipuzcoano, «el emisor de la deuda no sufre por ello sino el que compró el título». En el lado opuesto de la balanza, la buena noticia es para el dinero fresco, ya que «los nuevos préstamos que se formalicen tendrán que pagar un mayor tipo de interés», permitiendo a los ahorradores cazar rendimientos más jugosos.
Renta variable
La renta variable tampoco es inmune a esta fuerza gravitatoria de los tipos altos. Siguiendo la misma lógica de reajuste de valor, el economista señala que «el precio de las acciones y otros valores cotizados, por el mismo motivo que en el caso anterior, bajarán». Sin embargo, lejos de ser una debacle, este abaratamiento generalizado en las bolsas se convierte en un incentivo para el capital entrante. Tal y como apunta Markaide, con los precios más bajos, «los nuevos compradores tendrán una mayor rentabilidad de sus acciones, a la medida de los nuevos tipos del mercado».
Ante este panorama de subidas y bajadas, la gran pregunta es cómo modular la cartera. El economista opta por lanzar un mensaje de tranquilidad, recordando que «este tipo de efectos es ya bastante conocido por los inversores». Por ello, en lugar de dejarse llevar por los impulsos o deshacer posiciones presa del pánico, la mejor receta sigue siendo el rigor estratégico.
Markaide concluye de manera tajante que «una cartera bien equilibrada y ajustada a los objetivos del inversor en cuanto a plazo y riesgo deseados no debe verse afectada por una decisión del BCE del tipo de la de este jueves». Al final, un plan financiero bien diseñado a largo plazo ya lleva implícitos estos cambios de ciclo.