Madrid (España). Del 6 al 12 de junio de 2026, el Papa León XIV realiza su 4º viajé apostólico, por primera vez a España, bajo el lema “Alzad la mirada” (Jn. 4,35). Este tema, escogido por el comité organizador de la Iglesia local, nace como una llamada directa a la sociedad española para trascender las preocupaciones diarias y mirar más allá a través de la contemplación y la apertura hacia el prójimo. Al respecto, el responsable de comunicación de la Conferencia Episcopal Española, Josetxo Vera, ha señalado que “en ese alzad, se encuentra la sed de Dios, su reconocimiento como fuente de unidad (Madrid), belleza (Barcelona) y caridad (Gran Canaria y Tenerife)”. (Programa)
En este contexto eclesial, las Hijas de María Auxiliadora de la Inspección María Auxiliadora (SPA) han compartido unos días intensos y profundos durante la visita del Santo Padre junto a cientos de jóvenes y sus familias, participando activamente en los distintos encuentros celebrados en la capital y experimentando de cerca la alegría de la fe.
Una Iglesia joven, viva y en camino
El fin de semana central de la visita papal contó con una notable representación juvenil. Alrededor de 300 jóvenes procedentes de las distintas casas de la Inspectoría Salesiana se dieron cita en Madrid para participar en los actos centrales.
La actividad comenzó desde primera hora del sábado 6 de junio en la casa María Auxiliadora de Villaamil (Madrid), sede de un encuentro formativo y festivo que combinó momentos de oración, convivencia y celebración. Este espacio se convirtió en el preludio perfecto del ambiente de alegría, participación y fuerte espíritu comunitario que caracterizó todo el fin de semana.
Sara, voluntaria en la comunidad de Villaamil, describió la experiencia como “un regalo” y destacó la ilusión colectiva que supuso preparar la acogida: “Nos íbamos a juntar jóvenes de toda la Inspectoría, algo que hacía tiempo que no se vivía, y eso lo ha hecho aún más especial”. Este clima de comunión dejó una profunda huella en los asistentes. Patricia, miembro del Centro Juvenil (CJ) Planur, subrayó que el evento constituyó “una gran experiencia de Iglesia y unidad”. Asimismo, Rocío, preanimadora de la Asociación Juvenil (AJ) Andén, lo definió como la oportunidad idónea para detenerse y valorar lo esencial: “Ver a tanta gente unida me ha transmitido mucha energía positiva”.
Un Papa cercano que pone en el centro a los más vulnerables
Uno de los gestos más significativos de la visita fue su inicio en el Centro de Información y Acogida (CEDIA), el 6 de junio. Este encuentro ha marcado, desde el primer momento, el carácter social del viaje. En su discurso hacia los operadores y destinatarios y asistidos del proyecto social, el Papa hace referencia a las palabras de Jesús a sus discípulos – “Alzad la mirada” (Jn. 4,35 ) – y subrayó que es una “invitación a contemplar los campos que, maduros, esperan la cosecha, y nos recuerdan que la caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, la cosecha se pierde, y esta es nuestra responsabilidad ante quienes están necesitados: una responsabilidad que consagra cada encuentro con el otro como un kairós, un momento de gracia único e irrepetible para amar, que no hay que perder ni posponer. El amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos (cf. 2 Co 5,14) y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe”.
Sor María de los Ángeles García FMA, Coordinadora de Plataformas Sociales, destacó que este gesto no fue casual, sino que “refleja la entrega por los más pobres que habita en su corazón”. En este espacio, también participaron entidades sociales salesianas y personas destinatarias de proyectos de acompañamiento.
Una escuela de fe para los desafíos de hoy
El domingo 7 de junio, la Plaza de Cibeles se transformó en un gran altar de cara a la multitudinaria Eucaristía de la Solemnidad del Corpus Christi. Los jóvenes participantes expresaron haber vivido la liturgia con una honda intensidad y emoción, un testimonio que reforzó de manera unánime su sentimiento de pertenencia a la Iglesia. En esta ocasión, una parte del Consejo Inspectorial de las Hijas de María Auxiliadora de España SPA, tuvo la oportunidad de formar parte de la procesión. Sor María José Silva Muro, FMA y consejera de Pastoral Juvenil, destacó que se trató de “una experiencia de encuentro de Dios con su pueblo”. Explicó que, al pasar por la Gran Vía, se podía sentir que los presentes no se encontraban allí solo por la convocatoria del Pontífice, sino porque los unía Jesús presente en la Eucaristía. Según sus palabras, este sentimiento “se notaba en la cara de las personas, en los ojos de los niños que brillaban a su paso, en los padres acompañando el momento de sus hijos, en tantas personas que rezaban en silencio, quienes hablaban en lo profundo de su corazón con Dios”.
Durante su homilía, el Papa León XIV dirigió un mensaje programático y una encomienda espiritual a la España del presente y del futuro, instando a que la rica herencia espiritual del país permanezca activa: “Que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano; una escuela que nos enseña la gratitud del amor que se hace don, para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo; una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”.
Una celebración coral en el Santiago Bernabéu
El lunes 8 de junio, el Papa León XIV se encontró con la comunidad diocesana de Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu, en una celebración multitudinaria caracterizada por la música y la alta participación. El Santo Padre elogió la vitalidad de la Archidiócesis de Madrid, definiéndola como una «familia eclesial hermosa» que aprende el arte de la unidad en la diversidad. Acompañado por el Arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, el Pontífice comparó la vida diocesana con una polifonía donde los números no bastan, sino que el corazón necesita cantar e interpretar los acontecimientos desde la fe. En su alocución, subrayó la importancia de la misión cristiana en las grandes realidades urbanas y exhortó a la comunidad a no encerrarse en entornos seguros, sino a salir al encuentro del prójimo con una evangelización cordial, capaz de transformar la diversidad en un recurso común a través del diálogo.
En este evento, un gran coro integrado por 700 adultos y 300 niños y niñas, bajo la dirección del sacerdote diocesano Toño Casado, asumió el protagonismo musical. Entre ellos se encontraban alumnos de las casas salesianas de Plaza Castilla, Villaamil, Emilio Ferrari y Barrio del Pilar.
Un impacto que deja huella en la comunidad
La visita del Papa León XIV no solo ha sido un acontecimiento multitudinario, sino una experiencia profundamente transformadora para quienes la han vivido de cerca. Sor María de los Ángeles García FMA, remarcó el impacto positivo en las nuevas generaciones al afirmar que los jóvenes “han encontrado en el Papa un referente en la fe”, algo que considera de especial relevancia en el contexto actual. Por su parte, sor Aurora Escobar FMA, resumió lo vivido como “un momento de familia y celebración de una fe viva, juvenil y profunda”.
En definitiva, Madrid se convirtió durante estos días en una auténtica casa común donde experimentar la alegría de la fe compartida, el valor de la comunidad y el impulso para seguir caminando juntos. Los participantes coinciden en que esta experiencia será difícil de olvidar y seguirá dando frutos tanto en la vida de las comunidades salesianas como en la misión global de la Iglesia.
