María, Reina del mundo, protege a la tierra recorrida en todas las direcciones por los ciclistas amantes de la naturaleza. Desde su pedestal sobre la … carretera en el alto de Arlaban, la Virgen de Dorleta ampara a los incontables cicloturistas que pedalean habitualmente por este puerto de montaña enclavado en la divisoria entre Gipuzkoa y Araba.
La veneración de los ciclistas por la Virgen de Dorleta viene de muchos años atrás. Su solemne coronación, celebrada el 26 de octubre de 1958 y oficiada en Arlaban por el entonces arcipreste y párroco de Mondragón, José Luis Iñarra, prendería la mecha que dos años más tarde culminó con la entronización de la Virgen de Dorleta como patrona de los ciclistas españoles.
La proclamación se produjo el 28 de agosto de 1960 y este hito debe mucho a tres jóvenes y esforzados ciclistas de aquel tiempo. Los hermanos Luis y Ángel Serrano, de Bilbao, y el gasteiztarra José Luis Sáenz de Olazagoitia, pedalearon en un épico viaje desde la capital alavesa hasta Roma, donde tenían concertada una audiencia con el papa Juan XXIII.
Completaron un itinerario de 1.600 kilómetros en 20 días, atravesando Irun y pasando por la Costa Azul y Génova, portando en sus alforjas la petición de declaración canónica de la Virgen de Dorleta como patrona de los ciclistas. Entregaron a la Sagrada Congregación de Ritos del Vaticano las ‘preces’ (ruegos) del obispo de Donostia, que contaba con el respaldo del párroco de Leintz Gatzaga y, poco después, de las federaciones de ciclismo vascas y también española.
Recibimiento por parte de Juan XXIII, coronación de la Virgen de Dorleta, y ofrenda floral como cada primer domingo de marzo..
Juan XXIII, conocido como el ‘papa bueno’, era aficionado al ciclismo y ‘tifossi’ de Bartali. Con esas credenciales, la bendición papal no se hizo esperar, y los tres jóvenes ciclistas vascos emprendieron el regreso con el objetivo cumplido. Arribaron a la capital alavesa el 19 de agosto, y gracias a este heroico viaje, el día 28 la Virgen de Dorleta era proclamada patrona de los ciclistas.
Luis y Ángel Serrano y José Luis Sáenz de Olazagoitia, ahora nonagenarios, serán obsequiados con un homenaje que se les tributará mañana en el Santuario de Dorleta, en Leintz Gatzaga.
El club local Dorletako Ama Txirrindulari Elkartea y el ayuntamiento gatzagarra rendirán tributo a los protagonistas de esta hazaña con un acto de bienvenida que tendrá lugar en el Santuario a las 11.00 horas con un aurresku de honor.
El arcipreste del Alto Deba Horacio Argarate y la alcaldesa Dorleta Elkorobarrutia recibirán a los tres veteranos ciclistas, y el sacerdote dedicará un acto litúrgico en honor a estos tres valientes ciclistas y peregrinos que, rebosantes de salud y fe, llegaron hasta Roma a golpe de pedal y convicción religiosa.
A continuación girarán una visita al Museo del Ciclismo que alberga el Santuario, donde se les entregarán unos obsequios. Este museo guarda gran número de maillots entregados en ofrenda por ciclistas de todas las épocas, como Olano, Indurain, Bahamontes, Mendiburu, Zulle, Somarriba… Depositado personalmente por familiares. La última incorporación ha sido el maillot de Pogacar, obsequiado a la delegación gatzagarra que visitó a primeros de mayo el Museo del ciclismo Klein -Sinnai de Bélgica.
60 años sin verse
El homenaje de mañana entraña además una carga emocional añadida. «Los hermanos Serrano y José Luis Sáenz de Olazagoitia no se han vuelto a ver desde aquel histórico viaje a Roma», explica Joxe Ramon Agirreurreta, miembro de Dorletako Ama Txirrindulari Elkartea y uno de los organizadores del homenaje. Será por tanto un «reencuentro mágico después de 60 años, un momento inolvidable».
Al mismo tiempo constituirá también una revelación histórica «porque la hija de Ángel Serrano nos ha comunicado que traerá el diario que su padre escribió durante aquel viaje a Roma, y una colección de fotografías». En esas páginas inéditas, y cuya existencia «desconocíamos», se detallan al parecer las etapas, recorridos o alojamientos de aquella increíble gesta ciclista.
Agirreurreta reconoce que «teníamos conocimiento de que tres ciclistas vascos habían viajado hasta Roma para interceder ante el Papa a favor de la proclamación de la Virgen de Dorleta patrona de los ciclistas, pero no conocíamos la identidad de los protagonistas de la hazaña». No fue hasta hace seis años, «cuando Begoña Plazaola, del restaurante Arrate, nos comentó que su marido conocía al vitoriano Olazagoitia». Contactaron con él y «le invitamos a un homenaje que le tributamos en Dorleta y le obsequiamos con una placa». Pero Olazagoitia, a su vez, había perdido todo contacto con los hermanos Serrano desde hacía décadas.
Mucho más recientemente, un reportaje emitido por ETB sobre Gatzaga hacía mención al Santuario de Dorleta y la devoción de que es objeto la patrona de los ciclistas. La hija de Ángel Serrano «contactó con nosotros a raíz del reportaje, e insistió en traer a su padre y a su tío Luis, y fue así como trabamos amistad».
Los tres nonagenarios y una treintena de sus familiares volverán a darse cita en el Santuario de Dorleta en un encuentro de alta intensidad emocional y un homenaje que llega cuando se cumplen 66 años de aquella hazaña ciclista imperecedera.
Devoción ciclista y ofrenda floral en Arlaban cada inicio de temporada
La proclamación de la Virgen de Dorleta, patrona de los ciclistas, se produjo en el contexto de una época en que los ciclistas italianos habían hecho lo propio en 1948 con la Madonna del Ghisallo en la región de Como. Y en 1959 Nuestra Señora de la Visitación de Labastide D’Armagnac fue declarada patrona de los ciclistas franceses.
Pero no hubo en España y por lo que a los ciclistas españoles se refiere ninguna otra iniciativa más que la que desarrolló el ‘Comité ciclista de Dorleta’. Este comité, constituido en un principio por un núcleo de cicloturistas bilbaínos y vitorianos, estuvo presente en 1959 en Labastide D’Armagnac.
El origen de la devoción de los ciclistas por esta también conocida como ‘Virgen del Castillo’, que se venera en el Santuario de Dorleta, no está muy claro.
Según Joxe Ramon Agirreurreta, del club ciclista gatzagarra Dorletako Ama, su ubicación geográfica central en el corazón de Gipuzkoa, Araba y Bizkaia podría ser una de las razones, más allá de la devoción religiosa propia de la época. Pero Agirreurreta también apunta la circunstancia de que Luis Sáenz de Olazagoitia, padre de José Luis, uno de los tres ciclistas que pedalearon hasta el Vaticano, era integrante del citado comité y, a la vez, secretario del obispo de San Sebastián Jacinto Argaya. Y ello en la época en que tenía lugar la solemne coronación de la Virgen de Dorleta en la explanada del Santuario con la participación de los obispos de Donostia y Gasteiz. A continuación se coronaría la imagen que se levanta en el Alto de Arlaban (587 metros), en la muga entre Gipuzkoa y Araba.
Este acontecimiento de carácter estrictamente religioso unido a la devoción de los cicloturistas daría origen al Comité Ciclista de Dorleta. Su deseo de proclamarla patrona de los ciclistas contó con la ‘bendición’ del obispo y del párroco de Gatzaga y el beneplácito de las federaciones guipuzcoana y vizcaína. Y llegaría pedaleando hasta el papa Juan XXIII de la mano de los mencionados ciclistas vascos hermano Serrano junto con Olazagoitia.
Todas estas circunstancias alentarían la veneración que desde antiguo y aún hoy profesan los alaveses a Dorleta. «No en vano cada primer domingo de marzo, jornada inaugural de la temporada ciclista, la imagen de la Virgen que preside el Alto de Arlaban es objeto de una masiva ofrenda floral, a la que asisten puntualmente numerosos clubes cicloturistas vitorianos», explica Joxe Ramon Agirreurreta. Todos ellos son recibidos con un perol de buen caldo caliente que elaboran los anfitriones del club Dorletako Ama Txirrindulari Elkartea.