La pintora ilicitana Inés Serna Orts ha concluido un retrato del papa León XIV por encargo de una iglesia de Trevi, en Roma, donde la obra quedará incorporada a sus espacios religiosos. La artista llevará el cuadro a enmarcar esta semana antes de enviarlo a la capital italiana, ampliando así una relación con la ciudad que ya le ha permitido mostrar otras piezas de temática sacra en este mismo templo y en diferentes enclaves romanos. El retrato estará situado habitualmente en la sacristía, aunque podrá trasladarse a las capillas en determinados momentos para acercarlo a los fieles. “Lo colocarán en la sacristía y también lo sacarán a las capillas para que la gente lo pueda contemplar y rezar”, explica Serna Orts.
La obra representa al pontífice León XIV y se suma a una etapa especialmente vinculada al arte religioso dentro de la trayectoria de la pintora. Serna Orts combina esta línea de trabajo con su producción contemporánea y abstracta, sus exposiciones y diferentes iniciativas culturales desarrolladas en Elche, Madrid y otros puntos del panorama nacional e internacional.

La pintora ilicitana con su retrato de León XIV / INFORMACIÓN
Un nuevo encargo para Roma
El envío del retrato permitirá reforzar la presencia de la creadora ilicitana en Italia. Serna Orts ya cuenta con diferentes obras en Roma, entre ellas piezas relacionadas con Carlo Acutis, cuya figura ha ocupado un lugar destacado dentro de su producción sacra durante los últimos años. La artista realizó dos retratos del joven italiano: uno quedó expuesto en una iglesia de Trevi y el otro ha recorrido diferentes basílicas de la capital italiana. Ahora, la incorporación del cuadro de León XIV prolonga este vínculo con una ciudad especialmente relevante para el arte religioso y para la proyección internacional de su obra.
El retrato del papa llega en plena visita del pontífice a España y después de una etapa de intensa actividad para Serna Orts. La artista participó en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo Faim Art de Madrid, celebrada en la Fundación Pons del barrio de Salamanca, donde presentó cuatro obras. También desarrolló en Elche una intervención pictórica en directo inspirada en el Misteri y ha expuesto piezas en escaparates de comercios locales.
Su trayectoria ha combinado durante los últimos años lenguajes diferentes. A la pintura contemporánea se suman trabajos religiosos concebidos para templos, monasterios y espacios de culto, encargos que exigen una aproximación distinta tanto por su carga simbólica como por su destino final.
El Niño Jesús de Las Clarisas
El retrato destinado a Roma coincide con la incorporación definitiva de otra obra de Serna Orts a un enclave religioso de Elche. El cuadro monumental del Niño Jesús realizado para el nuevo monasterio de Las Clarisas ha sido bendecido y quedará instalado de forma permanente en la parte superior del coro de su iglesia.

Inés Serna Orts con el cuadro de gran formato sobre el Niño Jesús que se exhibe ya en la iglesia del convento de Las Clarisas de Elche / INFORMACIÓN
La pieza mide cerca de dos metros de altura y presenta una historia singular. El lienzo había permanecido guardado durante alrededor de cuatro décadas después de que un pintor ilicitano cuya identidad se desconoce dejara inacabada una obra anterior. Aquel primer artista llegó a ejecutar el fondo y parte de unas piernas que parecían pertenecer a un Cristo yacente, pero falleció antes de completar el trabajo.
Las religiosas conservaron el cuadro durante años. Primero permaneció en el antiguo convento situado en el centro histórico de Elche y posteriormente fue trasladado al nuevo monasterio. Durante una visita de Serna Orts, las hermanas le hablaron del lienzo y le propusieron transformarlo en una imagen del Niño Jesús.
La pintora tuvo que recogerlo con ayuda de un furgón debido a sus dimensiones. El reto no consistía únicamente en crear una figura nueva, sino también en intervenir sobre una pintura previa sin borrar completamente la huella del autor original. Serna Orts decidió mantener parte del fondo y reinterpretar el conjunto mediante una combinación de acrílico y óleo.
“El lienzo estaba en horizontal, pero las hermanas tenían el deseo de que pintara un niño Jesús, del que me facilitaron la imagen”, relataba la artista durante el proceso. La transformación obligó a modificar por completo la composición y a ocultar los restos de la figura anterior, aunque respetando la parte de la tierra pintada décadas atrás.
“He podido respetar la parte de la tierra del otro pintor que nunca terminó la obra”, señalaba Serna Orts, quien quiso incluir en la firma una referencia simbólica al creador desconocido. “Ha sido para mí una satisfacción poder terminar una obra que un pintor empezó y poder compartir dos técnicas distintas con 40 años de diferencia”.