Jonás Trueba es todo un outsider. Y Vito Sanz también. Hace trece años desde que nació aquella película, ‘Los ilusos’, tan bohemia, artesanal y cinéfica, … que hablaba de la incertidumbre vital, el amor y la amistad. En esos trece años han pasado muchas cosas. Se consolidó la productora ‘Los Ilusos Films’, pasó ‘La virgen de agosto’ (2019) y la fantástica ‘Volveréis’ (2024). Hoy, Trueba reescribe aquella historia, ‘Los ilusos’, revisitada y modificada en algunas partes, y la devuelve a las salas. Nos reunimos con Trueba y Sanz en la sala 5 de los Cines Babel. Trueba comenta que no conoce ningún cine como este en Madrid. Hablamos con ellos sobre el paso del tiempo, el amor, el cine y la incertidumbre.
-¿Cómo ha pasado el tiempo para vosotros?
-Jonás: Un aprendizaje es que no hay que dar por descontado nada. Cuando lo pienso, no sé si hemos cambiado tanto… Sí noto lo que ha cambiado el mundo y la gente a mi alrededor, pero ver el cambio en uno mismo es mucho más difícil. Te lo tienen que decir los demás. O las películas que hago, también me hablan mucho de mí.
-En los ilusos se plantea una cuestión que a mí me produce mucho interés: el cambio generacional. Las generaciones de antes pensaban que el futuro sería siempre mejor, mientras que las de ahora piensan que el futuro será siempre peor. Esto genera mucha angustia vistal y me parece un recurso narrativo muy recurrido en tu cine, ¿no? ¿Qué me podéis decir de esto?
-Jonás: Es cierto que, cuando hicimos ‘Los ilusos’, en España se había instalado la idea de que íbamos a vivir mucho peor que nuestros padres. Es una idea que se convirtió en un lugar común, y es evidente que se ha cumplido en muchos asuntos, como el de la vivienda. Pero en otras cosas, afortunadamente, no se ha cumplido. Y con los años, a mí me ha pasado que mi discurso se ha vuelto más optimista en muchos aspectos, incluso a pesar de que el mundo, en general, está muy mal.
-Vito: Es cierto que, más allá del 15-M, hace trece años había otros problemas diferentes a los que tiene hoy el cine. Había piratería, las plataformas no existían y había parte de la industria que no veían bien que se hicieran películas como ‘Los ilusos’, porque chocaban contra la estructura. Nosotros nos conocimos en ese entorno y empezamos a hacer cine con esa cosa negativa rondando, con esa dificultad para movernos.
-La incertidumbre es un tema clave en ‘Los ilusos’, y es un asunto que parece que no se queda desfasado. Hoy diría que hay más incertidumbre entre los jóvenes que hace 13 años. ¿Vosotros seguís sufriéndola?
-Jonás: La incertidumbre era y sigue siendo para mí algo a reivindicar. En cierta manera, no la temo. Está claro que todos buscamos tener certezas, pero es muy difícil alcanzarlas, y yo he encontrado cierta comodidad en la incertidumbre.
-Vito: Tu manera de trabajar lleva muy aparejada la incertidumbre (ríe). En cómo se plantea el trabajo, los puntos que dejas abiertos… Jonás tiene las cosas muy claras, pero hay partes del proceso creativo y de los rodajes que quedan bajo esa incertidumbre, y eso al equipo le da un poco de vertigo, pero al mismo tiempo, es bonito trabajar desde ese lugar. Con Jonás no tienes la condena del guion, eso de tener que respetar las páginas a rajatabla que le ocurre a muchos cineastas. Con él todo está en movimiento. Y eso genera abismo, pero un abismo que mola abrazar y disfrutar.
-Jonás: Trabajamos con la incertidumbre como algo creativo y necesario. Pero también necesito tener una pequeña base, aunque sea en la producción.
-En ‘Los ilusos’ también se ahonda en la idea de que el talento, a veces, no es más que fruto del enamoramiento, pero otras, probablemente menos veces, lo es de la genialidad. ¿Dónde os identificáis vosotros?
-Vito: Claramente, enamorados.
-Jonás: Exacto.
-¿No será que tenéis un poco de síndrome del impostor?
-Jonás: No nos podemos quejar, pero de ahí a considerarnos genios, hay un trecho. Además, siempre hemos tenido un lado romántico y enamorado muy marcado. Hacemos estas películas de manera muy romántica, dentro de nuestra vida, como un flujo muy natural. Ese es el sentido romántico que a mí me interesa.
-Vito: De hecho, reestrenar ‘Los ilusos’ es algo que haría más un romántico que un genio (ríe).
-En estos trece años ha habido crisis, pandemias, guerras, más crisis, movimientos sociales que se han consolidado como el Me Too, bueno, muchísimas cosas. ¿Cómo ha cambiado vuestra forma de hacer cine el entorno? ¿Os ha hecho más reivindicativos o más tibios?
-Jonás: Yo no siento que haya cambiado tanto. Han pasado muchas cosas y todos vemos ahora el mundo de otra manera, incluso en el lenguaje, el feminismo y muchas otras cuestiones que nos han determinado. Pero yo siempre me pongo una alerta para no caer en convencionalismos, para intentar ser yo mismo. Yo en el cine, por ejemplo, nunca he tenido la vocación de retratar un momento social concreto. Y hay algo que he notado como espectador: ves películas que fueron muy de un momento, que fueron muy reivindicativas, pero que luego han caducado. Intentar que tu cine reivindique mucho puede hacer que caduque rápido.
-Quizás por eso ‘Los ilusos’ sigue tan vigente, porque no tenía la pretensión de plasmar una época.
-Sí, yo lo creo. Hay muchas pelis que me gustan y que se hacen en un momento dado y se llenan de verdad. Pelis que están «en el lado correcto», y luego pasan los años y quedan un poco en evidencia. Esto le ha pasado incluso a grandes cineastas. Es complejo, pero para mí lo importante es ser honesto y no ir a la moda, porque a veces la ideología puede ser una moda: las frases, lo que dicen los personajes… Esta peli está muy pegada al 15M, pero no es una peli sobre el 15M. Me viene siempre el recuerdo de François Truffaut. Cuando hace ‘Besos robados’, que es una peli que a mí me gusta mucho de él y que la hace justo en el contexto de mayo del 68, le acusaron de que la película estaba totalmente fuera de su tiempo. Le decían que no participa de la juventud de mayo del 68. Y él decía: «Bueno, cuidado, porque la juventud del 68 no es toda la juventud». Y pasado el tiempo esa película resiste, tiene algo atemporal que sigue siendo hermoso y emocionante, y muchas pelis que eran muy de mayo del 68 han envejecido muy mal.
-Hay algo en ‘Volveréis’ que me encantó y en lo que sigo pensando mucho. Es en la idea del amor repetición, de Kierkegaard. A veces uno piensa que todo tienen que ser sentimientos desaforados en las relaciones, y con el paso del tiempo esos sentimientos desaparecen y dan paso a eso, al amor repetición. Qué bonito aquello, ¿no?
-Vito: Las relaciones, del tipo que sean, hay que trabajarlas, y que dentro de esa repetición hay que encontrar, bueno, un motor que te haga no huir. Pasa mucho en la interpretación. La interpretación es repetición. El teatro es repetición. Hay como que encontrar ciertas cosas para estar vivo encima del escenario. En las parejas y las amistades ocurre lo mismo: no hay que darlas por hecho, que nos pasa mucho. Plantear una relación de pareja desde el amor repetición es muy bonito.
-Jonás: El amor repetición, para mí, está en todo: en el amor romántico, en la amistad, en el amor por mi trabajo. Creo que la recepción está en todas partes, y tiene algo de escénico. En la pareja, la repetición tiene un efecto escénico muy interesante. La vida tiene algo de escénico. Incluso esta conversación, cualquier cosa. Y es muy útil, porque repetir es mejorar. La repetición es creación. Hay algo del flujo de la vida que pasa por la repetición. En la vida cotidiana se ve. Repetir es construir. Porque, en el fondo, si lo piensas, la repetición no existe, es variación. Y la variación es creación.
-Vuestro cine habla de la incertidumbre, de la cotidianidad, del paso del tiempo… ¿Qué temas os quedan por tocar?
-Jonás: Yo diría que siempre van a seguir repitiéndose esos temas. Son LOS TEMAS, en mayúscula (ríe). En realidad, todas las películas que hemos hecho van un poco de lo mismo, y las que vengan también irán un poco sobre lo mismo, pero serán diferentes, porque nosotros no seremos los mismos, estaremos en otro momento vital y veremos esos temas de manera diferente.
-Vito: La verdad es que me parece muy bonito hablar siempre de lo mismo. Es como una larga conversación que mantienes con la vida a través de las películas.

