La que puede ser la última carrera en Montmeló de Fernando Alonso en la Fórmula 1 comenzará en la última posición. El piloto de Aston Martin, doble campeón del mundo, no pudo más que conformarse con terminar en el final de la clasificación: «No es sorpresa que nos hayamos calificado al fondo de la parrilla». Y es que, como en cada Gran Premio, el monoplaza sigue teniendo los mismos problemas de siempre: el motor, la distribución de energía, la caja de cambios y la aerodinámica.

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«No es sorpresa que hayamos calificado al fondo de la parrilla, ya que sabemos que este es el nivel de rendimiento de nuestro coche ahora mismo», explicó el asturiano, con 32 victorias, dos de ellas en Montmeló: en 2006, el año que revalidó título, con Renault; y en 2013, con Ferrari y 106 podios en la categoría reina.

«Tuvimos problemas con la reducción de marchas y fue muy difícil conducir el coche en cada vuelta de clasificación», comentó Alonso. Además de estallar y decir lo siguiente: «Son los mismos defectos de siempre. Tenemos muy mal el motor, el peor. Tenemos muy mal la distribución de energía, tenemos problemas con el cambio y problemas con la aerodinámica. Estamos trabajando en todo. A ver si en la segunda mitad de temporada podemos dar alguna alegría».

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Y es que el piloto ovetense arrancará desde la última fila de parrilla, al lado de su compañero, el canadiense Lance Stroll: «Lance está más cerca de lo que parece o incluso delante de mí más veces de las que recordamos. Estaba ahí ahí con Sebastian, así que Lance es un piloto muy rápido».

«No obstante, siempre es especial pilotar delante de la afición española y les agradezco su increíble apoyo durante el fin de semana», opinó el piloto asturiano después de la clasificación para el Gran Premio de Cataluña.