Cuando descubrió el motivo de la muerte de su progenitora, Jane Fonda llegó a culparse a sí misma y a preguntarse qué había hecho mal. Ella y su hermano, Peter Fonda, terminaron ingresando en un internado y la reconocida estrella pasó incluso por episodios de bulimia. “Si tienes un padre que no es capaz de estar presente, que no es capaz de devolverte en sus ojos un buen reflejo, eso tiene un impacto brutal en tu autoestima”, apuntaba en sus memorias. Entonces, la estadounidense tomó un camino provocador y con un marcado corte político, alejado del perfil conservador que caracterizaba a su progenitor.

En su libro, Mi vida hasta ahora (publicado en 2005), Jane también explicó cómo fue dándose cuenta de que no debía cargar con la mochila de la muerte de su madre, aquello no era su culpa: “No era que yo no fuese una persona digna de amor, es que [ambos] tenían problemas muy gordos sin resolver en su interior. En el momento en que comprendes eso, puedes sentir enorme empatía y finalmente perdonar”, confesaba.

El 1 de marzo de 1978 Henry Fonda recibió el premio en tributo a su carrera del American Film Institute y acudió con su hija

El 1 de marzo de 1978, Henry Fonda recibió el premio en tributo a su carrera del American Film Institute y acudió con su hija.Michael Ochs Archives/Getty Images

Con respecto a Henry Fonda, tras la grabación de la cinta, la actriz quiso acercarse a su casa y mantener una conversación íntima. No obtuvo el mejor de los resultados, pero le permitió sentirse en paz con él. Así lo explicaba en palabras a El Mundo: “Quise hablar con él, porque la película se parecía tanto a la realidad que estábamos viviendo en la vida real, que quería saber cómo se sentía. Así que fui a su casa a cenar y le describí lo que me pasó, que me sequé. Le pregunté si le había pasado antes algo así y dijo que no, de forma tajante. Le faltaban cinco meses para morir y tuve que decirme a mí misma: ‘No puedes esperar que alguien sea algo distinto a lo que ha sido toda su vida al final de sus días’. Nunca expresó emociones, las odiaba y odiaba ver a gente expresando las suyas y llorando”.