Nuevo destino: Poblenou
“Hasta ahora vivía en el centro y tenía la vista de la ciudad un poco nublada. Este barrio es más tranquilo, más fresco, con una energía internacional estupenda. Hay mucha gente haciendo proyectos interesantes en el ámbito creativo y me ha dado esperanza. Veía que Barcelona había caído en un bache del que no salía, pero ahora está mucho mejor. Hay un cambio para bien”, comenta optimista.
Situada a cinco minutos andando de su estudio, la vivienda que comparte con su pareja, el escritor y psicólogo Sergio Lara Costa, es también, en parte, un showroom viviente de sus piezas de cerámica. La pregunta es inevitable: ¿no se siente uno expuesto al compartir su hogar con ciertos clientes? “Para nada”, asegura. “Siempre son situaciones muy en petit comité y con personas con las que tengo una relación previa. No es nada incómodo, al contrario, me siento muy orgulloso del espacio que hemos creado”, apostilla.

En el salón, sillones de madera de roble y cuero de los años 70, de Joaquim Belsa, y lámpara Landmark, de Fran Aniorte para la galería Scène Ouverte. Al fondo, de izquierda a derecha, cuadros de Christophe Desplats, Albert Madaula, Baldomero Ressendi y una fotografía de Jesús Isnard.© Javier Márquez
La casa-galería perfecta
Esta casa, blanca y luminosa, genera un efecto sorpresa a quien la visita: enmarcada en un edificio industrial de los años 80, las zonas comunes, grandes y oscuras, están en las antípodas estéticas del apartamento de la pareja. Francisco Mouzo, del despacho Francisco Mouzo & Frederic Villagrasa, es el arquitecto que ha hecho posible el cambio de esta antigua planta industrial. “Queríamos crear un entorno neutro que acogiera mis piezas, que son muy potentes de por sí. Los tres coincidimos en proyectar un espacio sereno que nos permitiera jugar con el mobiliario y nuestra colección de arte”, explica Aniorte.

Sobre estas líneas, en la pared, platos de la serie Magic Realism, realizada por Aniorte para la galería Scène Ouverte de París, silla partera de los años 50 y, sobre la mesa, cerámicas de la colección Mediterráneo.
© Javier Márquez