Existen lugares que van más allá de lo que sirven en su carta. Espacios que se convierten en parte de la memoria colectiva de una ciudad, en escenario de tardes inolvidables, de primeras citas, de reuniones entre amigos que se prolongan mucho más de lo previsto. El Bar Culturas, ese rincón ecléctico y singular escondido entre la huerta del Barrio del Progreso, es uno de esos lugares. Y ahora está en venta.
El precio que pide su propietario no es precisamente una ganga: 8.000.000 de euros. Así, sin decimales que lo suavicen. La cifra aparece publicada en el portal inmobiliario Idealista a través de la agencia Remax Living, y ha generado ya no poca sorpresa entre quienes conocen el local y lo han frecuentado a lo largo de los años.
Un oasis en medio de la huerta
Quien haya visitado el Bar Culturas sabe que entrar allí es como cruzar un umbral hacia otro mundo. Su inmensa terraza ajardinada (de nada menos que 3.000 metros cuadrados) está repleta de vegetación, con rincones cuidados al detalle que invitan a quedarse.

Imagen de Idealista de la terraza del Bar Culturas. / Idealista
Diferentes ambientes, distintas alturas, zonas chill-out para el tardeo y espacios para eventos más animados. Todo convive en perfecta armonía en este enclave situado en el Carril Acequia de Alguazas, 34, a pocos minutos en coche del centro de Murcia.
No es un bar al uso. Nunca lo ha sido. El Culturas tiene su propio universo: desde un sorprendente rincón dedicado a los Guerreros de Terracota del emperador Qin Shi Huang, hasta una carta de cafés con guiños mitológicos como el café Atlas (preparado con crema de leche, chocolate y cacao), cuyos granos son importados directamente desde sus países de origen.
Cócteles XXL y cerveza propia
Una de las señas de identidad del local es su coctelería. Los habituales saben bien que aquí los cócteles no se sirven en vasitos tímidos: los famosos copazos del Culturas son una institución en sí mismos, con tamaños generosos y que fidelizaron a generaciones de murcianos.
A eso se suma una selección de cervezas propias bajo la marca Íbera, alejadas de las grandes marcas comerciales, y una carta que incluye tés especiales, granizados y helados. La oferta gastronómica tampoco decepciona a los más golosos: gofres, tortitas, brownies y postres caseros completan una propuesta pensada para el tardeo tranquilo y la merienda sin prisas.

Una de las mesas grandes de la terraza del Bar Culturas. / L. O.
Guía Repsol y miles de opiniones favorables
Todo ese universo propio no ha pasado desapercibido. El Bar Culturas cuenta con la distinción Solera de la Guía Repsol de 2022, uno de los reconocimientos más prestigiosos del sector en España, y acumula una valoración media de 4,2 estrellas basada en miles de opiniones de clientes. También ha sido punto de encuentro cultural, acogiendo eventos como las lecturas organizadas por la Sociedad Tolkien Española.
¿Qué incluyen los 8 millones?
Más allá de su alma y su historia, el inmueble que se pone a la venta tiene unas características notables. Según el anuncio de Idealista, el local cuenta con 600 metros cuadrados construidos (480 útiles) sobre una parcela total de 4.000 metros cuadrados.

Uno de los recovecos del mítico Bar Culturas. / Pilar Morales
Dispone de cuatro salones independientes, cinco baños, sótano privado, jardín, patio, mobiliario incluido y una vivienda adaptada. Fue construido en 1990 y se encuentra en buen estado, con aire acondicionado, calefacción central, parking gratuito y accesibilidad para personas con movilidad reducida.
Y hay un detalle en el anuncio que llama especialmente la atención: la posibilidad de cambiar el uso del suelo para construir varios bloques de viviendas con piscinas y jardines privados. Una opción que abre la puerta a que el futuro comprador no sea necesariamente alguien del mundo de la hostelería, sino un promotor inmobiliario con otros planes para este pedazo de huerta murciana.
El futuro de un símbolo
Los 8.000.000 de euros (a los que habría que sumar impuestos, notaría y los honorarios de la agencia, fijados en un 3%) convierten esta operación en una de las más llamativas del mercado inmobiliario murciano.
Lo que ocurra con el Bar Culturas a partir de ahora es una incógnita. Pero mientras siga abierto, seguirá siendo ese lugar al que volver, con su terraza infinita, sus copazos legendarios y ese ambiente que, una vez que lo conoces, es difícil olvidar.