Cuatro días antes de viajar al norte de Suecia para reunirme con Lorenzo Bertelli, director de Marketing del Grupo Prada e hijo de la codirectora creativa de Prada, Miuccia Prada, y del presidente del consejo de administración del Grupo Prada, Patrizio Bertelli, el Grupo Prada anunció la contratación de Pieter Mulier, procedente de Alaïa, como nuevo director creativo de Versace. Fue una decisión audaz contratar al belga Mulier para una marca impregnada de ADN italiano, lo que indicaba que, menos de un año después de adquirir Versace, Prada no temía el cambio. Por su parte, el heredero natural del cargo de director ejecutivo lo califica como una “decisión instintiva», pero aquí, en Umeå, tiene otras cosas en mente: se está preparando para una carrera, el Rally de Suecia.
Antes de incorporarse al negocio familiar en 2017, Lorenzo era piloto de carreras profesional y no tenía mucha experiencia en el sector de la moda. Posee exactamente el aspecto que uno se imagina de un playboy italiano, con mechones grises entre su espesa melena ondulada y una nariz marcada, como la de su madre. Se desplaza por su Milán natal en scooter y habla inglés a toda velocidad, con unas erres lujosamente pronunciadas. Podría haber avergonzado a la familia con sus travesuras de libertino o, una vez que dio el salto a la vida empresarial, haber sido tachado de caso de nepotismo. Pero resultó ser otra cosa: alguien realmente bueno en su trabajo.
Esta mañana solo ha atendido una llamada de trabajo, con suerte la última antes del día de la carrera, y así poder concentrarse. Ha participado ocho veces en este rally sueco. “Es rápido porque tiene menos curvas y carreteras más anchas. La velocidad media es la misma que en una autopista alemana, pero en el campo y con hielo”. Afuera, la animada ciudad universitaria está dividida por un río helado. Está tan al norte que el atardecer empieza sobre las 15:30 y todo el mundo tiene aplicaciones que te indican si se puede ver la aurora boreal. Pasamos el día tomando café en una sala con paneles de madera, conduciendo por la naturaleza y caminando con temperaturas bajo cero para ver las carreteras rurales rodeadas de pinos donde se está preparando para competir. Me dice que no corre con el objetivo de terminar primero. “Ganar es imposible, no he corrido en los últimos dos años, soy realista. Es una forma de desconectar de las cosas del día a día”.
Entre los temas cotidianos destaca la gran curiosidad que despierta la decisión de adquirir Versace, la sonada salida de Dario Vitale de la marca y cómo se llegó a elegir a Mulier como su sustituto. La adquisición se considera un paso para ampliar el Grupo Prada y poder competir con gigantes como los conglomerados franceses. Los inversores y analistas nos plantean ideas constantemente. “Las dejan sobre la mesa, ven cómo reaccionamos, bla, bla, bla. Las marcas que aún no son propiedad de Kering o LVMH y que son relevantes en el mundo de la moda. Si vemos la oportunidad adecuada, la estudiamos; si no, no”, dice Bertelli. Le pregunto qué tipo de ideas. “Cualquier cosa que se te ocurra”. Está siendo tan deliberadamente vago que le pregunto por la primera y quizá más extraña idea que se me ocurre. ¿Un parque temático? (Cualquiera que haya visitado una cafetería de Prada sabe que un parque temático de Prada sería un sueño). “Eh, no, siempre dentro de nuestro sector”.