Este domingo el menú ciclista era extenso y para todos los gustos. Más allá de la gran etapa final del Tour Auvergne – Rhone – Alpes, el pelotón internacional también se encontraba compitiendo en el Copenhagen Sprint -donde ganó Jasper Philipsen-, la Muur Classic Geraardsbergen que se llevó Paul Magnier, la primera etapa del Giro de Italia Next Gen que venció el joven noruego Kasper Haugland al sprint, y el GP Gippingen que ganó Liam Slock. Este último logró su primera victoria como profesional, pero pronto estuvo de irse todo por la borda.

Esta clásica suiza celebraba su 62ª edición con un cartel de participantes con mucho jugo y diferentes ciclistas afrontando el tramo final de preparación para el Tour de Francia, entre ellos Richard Carapaz (EF Education – Easypost), Mathias Vacek (Lidl – Trek), Julian Alaphilippe (Tudor) o Mauro Schmid (Team Jayco AlUla). Tampoco podían pasar desapercibidos Markel Beloki (EF Education – Easypost), Thibau Nys (Lidl – Trek), Aleksandr Vlasov (Red Bull – BORA – Hansgrohe), Jarno Widar (Lotto Intermarché) o los XDS Astana Clément Champoussin y Alberto Bettiol.

Recorrido ‘rompepiernas’

En un circuito de 8 kilómetros al que se dieron 4 vueltas, extensible a uno un poquito más largo de unos 20 kilómetros que se recorrió un total de 6 ocasiones, los ciclistas pedalearon un total de 173.8km, con el Rotberg (7.1km al 3.7%) como cota principal. Se subió 7 veces, pero la más dura y exigente les esperaba a casi 5 kilómetros de meta, donde el Schmidberg (450m al 9.3%) puso la carrera patas arriba y dejó fuera de batalla a Vacek y Champoussin, entre otros. En la línea de meta todavía les esperaba un buen repecho final.

Un protagonista inesperado… con susto final

Vlasov, Carapaz o Alapahilippe pasaron el corte junto a una quincena de ciclistas, y entre ellos, Liam Slock. El belga, que venía de hacer una buena 4 Jours de Dunkerque en la que finalizó 5º en la general, se coló entre los mejores hombres y fue muy atrevido.

Lanzó el sprint a poco más de 200 metros para la línea de meta y se llevó con él a Richard Carapaz y Aleksandr Vlasov, aunque poco a poco fue abriendo brecha. Con una ventaja de unos 5 segundos sobre sus perseguidores a 25m del final, el belga de 25 años empezó a celebrar la victoria sin dar crédito de lo que acababa de hacer, con las manos encima del casco y levantando los brazos. Sin embargo, tanta efusividad y emoción le jugaron una mala pasada: se desequilibrió y cayó… aunque tuvo fortuna.

La inercia de la caída le llevó por el suelo hasta cruzar la meta al límite por delante del ruso Vlasov. Primera victoria profesional y celebración doble para Liam Slock.

Slock: «Subestimé el viento»

Liam Slock explicó lo ocurrido en la línea de meta mediante un comunicado oficial del equipo. El belga explicó los motivos del caótico final de carrera: «Hacía un viento increíblemente fuerte y lo subestimé por un instante. Me di cuenta bastante pronto de que iba a ganar y empecé a celebrar antes porque quería saborear el momento. Levanté los brazos y entonces una ráfaga atrapó mi manillar«.

Slock señaló que «aún tenía bastante en las piernas» y que supo que «bastante pronto lo conseguiría«. No obstante, confesó que se sentía «un poco tonto«, pero estaba «increíblemente feliz«.