La tradición se ha mantenido en las últimas elecciones peruanas con un recuento muy lento por locales de votación en zonas muy alejadas, pero sobre todo por los cientos de actas observadas e impugnadas, la mayoría de ellas por parte del partido Juntos por el Perú del radical Roberto Sánchez.
Cuando ya se ha pasado el 99% del escrutinio, todo parece señalar que en los próximos días la Keiko Fujimori será proclamada presidente electa en su cuarto intento tras sus derrotas de 2011 a 2016 y 2021. Con el recuento al 99,082%, la candidata obtiene un 50,097% por delante de su rival con 49.903%, lo que se traduce, hasta ese momento, en una diferencia de 35.524 votos. Algunos pronósticos apuntan a que, con las actas que quedan por revisar, la diferencia crezca algo más.
Mientras esto ocurre varios sectores de la izquierda cercana a Sánchez mantienen el discurso del fraude por ciertas irregularidades en mesas electorales e incluso han llegado a pedir una contribución económica a sus electores para comenzar los procesos de reclamación en los entes electorales.
Además de eso también llamó a la movilización de sus seguidores, aunque en su primer intento del pasado viernes –en lo que llamó la «Toma de Lima»– tuvo muy poco respaldo en las calles de la capital.