Con el recuerdo todavía reciente del PGA Championship, en el que Jon Rahm fue segundo, ya está aquí el US Open, el tercer grande del … año. A las 20.09 horas de este jueves debuta el vizcaíno, que parte como uno de los favoritos a un título que ya levantó en 2021 en Torrey Pines, California. Regresa además a Shinnecock Hills, lugar que acogió el Abierto americano allá por 2018, cuando el de Barrika falló el corte. Era su segundo tropiezo consecutivo en el torneo, pero desde entonces se ha adaptado como un guante a cada recorrido. Lo ha ganado una vez, ha sido top-10 en cuatro ocasiones y su peor resultado es un 23. En 2024 no pudo jugar en Pinehurst, Carolina del Norte, por una infección en el pie.

Rahm se reencuentra con Shinnecock, uno de los campos fundadores de la Asociación de Gol de Estados Unidos (USGA), entidad organizadora del certamen. Tiene otra particularidad, la más importante. Y es que es un links al más puro estilo de los clubes británicos. De hecho, fue el primero de este tipo levantado en Estados Unidos. El vizcaíno llegó a este rincón del estado de Nueva York hace una semana para preparar su concurso con mimo, consciente de la dificultad que reúne. Todos los jugadores coinciden en que es uno de los campos más exigentes. «Es sin duda el test del año», asegura el número dos del mundo, Rory McIlroy.

«En 2018 me pudo un poco el campo, no estuve nada cómodo con mi swing. Si ya es difícil desde la calle, imagínate desde el rough», deslizó el ‘León de Barrika’ a ‘Ten-Golf’, junto a ‘Movistar+’, poseedora de los derechos televisivos en España, el único medio presente en Long Island. Es la región neoyorquina en la que se ubica Shinnecock Hills, a solo veinte kilómetros de la casa que se ha comprado Rahm y en la que pasará todo el verano huyendo del excesivo calor de Scottsdale, Arizona, a 4.000 kilómetros de distancia.

  • Al detalle

    • El torneo.
      Se juega en Shinnecock Hills, par 70 que Rahm jugó una vez en el US Open 2018: falló el corte. Solo hay dos pares 5.

    • Horarios.
      El vizcaíno debuta el jueves a las 20.09 junto a Justin Rose y Justin Thomas. El viernes lo harán a las 14.14 horas.

    • Españoles.
      David Puig, Ángel Hidalgo y Rocco Repetto (se estrena en un major) completan la representación nacional.

«Me viene bien un campo difícil», aventuró Rahm antes de zambullirse en el torneo. «El poderío de tee a green va a ayudar, pero hay que jugar bien». Shinnecock no perdona el más mínimo fallo. «Las calles pueden parecer amplias, pero tienen el potencial de jugarse muchísimo más estrechas. Hay muchos golpes cruzados, muchos ángulos distintos. Incluso aunque haya anchura, si el campo se endurece y sopla el viento, cambia completamente», deslizó McIlroy. Después de dos ediciones (2004 y 2018) en las que a la organización se les fue un poco la mano –para el recuerdo queda el vídeo de Phil Mickelson corriendo detrás de la bola tras patear en el 13, donde hizo diez golpes en la tercera ronda de 2018–, esta vez parece que se respetará el diseño original del campo de William Flynn en 1931.

En aquel año tuvo lugar un rediseño de Shinnecock tras la construcción de una autovía que atravesaba el anterior recorrido, que databa de 1891. Se compraron varias parcelas y la mayoría de hoyos sufrieron cambios. Las calles que se encontrarán los 150 jugadores tienen una media de 5,5 metros más de anchura que las de 2018. La USGA quiere favorecer que se alcance la hierba corta. Y el que no lo haga, que se prepare para sufrir. «Que lo pongan lo más difícil posible», desafió Rahm. «Me acuerdo de ver US Open que se ganaban sobre par y ojalá ver eso. Entiendo que tienen una reputación que mantener, pero tampoco queremos lo de 2004». Entonces redujeron tanto las calles que algunos búnkers desaparecieron y tuvieron que regar los greenes en mitad de una ronda, algo inaudito. «Creo que sucedió después de dos rondas demasiado fáciles para ellos y se pasaron un poco», dijo el vizcaíno.

«Cada vez me gusta más»

«Realmente no hace falta que hagan mucho porque el campo ya es muy difícil, y pinta que va a haber mucho viento. La primera vez que lo jugué no fue bien, pero cada vez que vengo me gusta más», indicó Rahm, que se detuvo en analizar el hoyo 11, uno de los más icónicos de Shinnecock. «Es un par 3 en el que desde la parte de más atrás son 156 metros con la bandera en el centro de green. El mínimo es de 140. Sin viento estás pensando en coger un pitching o un hierro 8. Pero añades las cuestas que tiene, el viento… y se complica el tema bastante. Si fallas a la izquierda olvídate, no te libras del 4 (bogey), pero por la derecha hay opciones (de salvar el par). Hay tanta pendiente de izquierda a derecha que incluso la bola puede salir del green. Me ha pasado esta semana con un hierro 6 al centro de green», explicó el vizcaíno.