El absentismo laboral ha alcanzado un máximo histórico en España. Cada día faltan a su puesto de trabajo entre 1,6 y 1,7 millones de personas, la mayoría por baja laboral, lo que supone una tasa de absentismo anual del 7,68% según el último informe elaborado por Adecco. Y la situación empeora si se valoran las ausencias durante el cuarto trimestre de 2025, cuando la tasa se situó en el 7,88%, el nivel más alto de la serie histórica.
El envejecimiento de la población y los problemas de salud mental, además de la duración de los procesos médicos, están reconfigurando el escenario de un mercado laboral en el que cada empleado pierde 10,9 horas de trabajo al mes, generando un desafío para la planificación de turnos, la cobertura de puestos y los costes asociados a la actividad empresarial, y mermando la productividad, advierte Adecco. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha puesto cifras a esta realidad: valora en unos 33.000 millones de euros el coste asociado a las ausencias laborales, de los que alrededor de 17.000 millones recaen sobre las empresas.
La tasa de absentismo ha crecido 0,42 puntos porcentuales en términos interanuales y más de dos puntos respecto al nivel previo a la pandemia. Este incremento se explica casi en su totalidad por el aumento de las bajas por incapacidad temporal (IT), 1,29 millones al día, que alcanzan el 5,97% (+0,29 p.p. interanuales).
Entre esas bajas están las generadas por enfermedades profesionales, que crecieron un 6,16% en 2025, un incremento impulsado principalmente por patologías asociadas a movimientos repetitivos, sobrecarga física y posturas forzadas. Según el informe elaborado por Adecco, más del 80% de estas patologías están vinculadas a agentes físicos, con especial incidencia en la industria manufacturera, por lo que apunta la necesidad «de avanzar en políticas preventivas más eficaces, principalmente en actividades donde el esfuerzo físico y la repetición de movimientos tienen un peso decisivo en la salud de las personas trabajadoras».
Industria y construcción
Por sectores, la industria registra la tasa más elevada de absentismo, con un 8,34%, y la construcción alcanza el 6,54%, mientras que los servicios presentan el mayor crecimiento interanual. Hay actividades concretas que superan con mucho la media nacional: los trabajos postales y de correos llegan a unos niveles del 13,28%, un dato que responde a un trabajo con alta exigencia física y poco margen de flexibilidad organizativa.
En el informe difundido este jueves no hay datos por comunidades autónomas, pero según el estudio del pasado año, Andalucía se encontraba entre las comunidades autónomas con una menor carga de absentismo laboral. Las más afectadas eran Asturias, Aragón y País Vasco.
El director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, explica que “el absentismo está cambiando la forma de gestionar las plantillas. Las empresas necesitan más flexibilidad, mejores políticas de salud laboral y nuevas estrategias de organización del trabajo”.
La CEOE reclama medidas a las administraciones
El último informe de Adecco se publica en un contexto de intenso debate empresarial sobre cómo reducir el absentismo laboral. La patronal, en una jornada sobre la materia, ha trasladado a las administraciones una batería de propuestas orientadas, por un lado, a reforzar los controles sobre las bajas y, por otro, a aliviar los costes que asumen las compañías durante los procesos de incapacidad temporal.
Entre las principales demandas figura el refuerzo de los recursos sanitarios, con un aumento tanto de profesionales de la salud como de inspectores médicos en los servicios públicos y en las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social. El objetivo es agilizar la gestión y el seguimiento de las bajas.
Para la CEOE, resulta igualmente prioritario ampliar las competencias de las mutuas y adelantar los controles médicos. En este sentido, la patronal propone introducir revisiones obligatorias a los tres, seis y nueve meses de las bajas por incapacidad temporal, frente al sistema actual, en el que las evaluaciones más exhaustivas comienzan a partir de los 365 días. Asimismo, plantea que la inspección médica supervise los procesos cuya duración supere la frecuencia habitual, independientemente de su origen o patología.
En el ámbito de los costes empresariales, las organizaciones empresariales reclaman cambios en la financiación de las contingencias comunes. En concreto, solicitan que la Seguridad Social asuma tanto la prestación como las cotizaciones correspondientes a los días 4 a 15 de baja, actualmente a cargo de las empresas. Argumentan que cerca del 69% de los procesos de incapacidad temporal no superan ese periodo.
Por último, los empresarios demandan la exoneración del 100% de las cotizaciones en los contratos de sustitución destinados a cubrir a trabajadores de baja, una medida que proponen extender también al colectivo de autónomos.
Las peticiones de los empresarios han tenido una respuesta rápida de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien recuerda que las bajas laborales «no son absentismo», sino que son «un acto médico, en el que igual que un médico te prescribe un fármaco, te prescribe que no puedes ir a trabajar». En ese sentido, pidió a la CEOE que «deje de banalizar» con este asunto.