La polémica de los más de 200 suspensos —incluidas notas de un cero— en el examen de euskera de la Prueba de Acceso a la Universidad de este año ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el arrinconamiento al castellano en territorios donde el separatismo y el odio a España campan a sus anchas. En estos momentos, los señalados son la Universidad de País Vasco y en el gobierno de Imanol Pradales por posible corrupción académica.

Y es que, como ya informó Libertad Digital, cientos de estudiantes, familias y profesores de colegios de Vizcaya donde predomina el modelo A —en los que se imparte la mayoría de los contenidos en español— han salido esta semana a la calle a denunciar una posible manipulación de la Universidad del País Vasco y del gobierno autonómico en la corrección en el examen de lengua vasca que tendría como presunta finalidad torpedear las calificaciones de los estudiantes que no dominan a la perfección la lengua vasca.

En cualquier caso, muchos de los afectados siguen estupefactos después de afirmar que su nivel de euskera es mucho mayor al que se ha visto reflejado en las notas y por ello piden explicaciones a la Universidad por esta situación de castigo sin precedentes. Estos suspensos van a hacer que muchos de los alumnos afectados se vean obligados a marcharse de la tierra vasca por no tener la nota suficiente para estudiar en el País Vasco. Por la trascendencia que puede tener este «castigo», muchos padres barajan ir a los tribunales.

«Parece que nos quieren echar del País Vasco»

En esta situación caótica, muchas de las voces perjudicadas han insinuado que lo que se busca con estos suspensos severos es castigar a los alumnos que no saben euskera «expulsándolos» del territorio al no tener la nota suficiente para estudiar en el País Vasco. «Todas mis notas son de más de un 8 o de un 9, pero tengo euskera con un 0. La Universidad parece que lo que quiere es echarnos a los alumnos que somos de aquí, del País Vasco, pero que no hablamos euskera a la perfección», denuncia un estudiante llamado Íñigo.

«Estoy preparando el C1 y la nota que tengo no se ve reflejada para nada en el resultado. Yo iba bastante segura al examen, consideré que el nivel de euskera estaba bien. Me piden un 11,1 y en este momento tengo un 10,7. Entonces, si no fuera por el euskera me daba», ha denunciado otra chica frente a uno de los campus de la universidad en Bilbao.

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A otra joven que quiere hacer farmacia le ocurre igual, ha dado clases extra de euskera y ha obtenido un cero. «No hay quien levante un cero ahora mismo, sobre todo en esas carreras que te exigen tanta nota. Y nosotros optábamos por la pública, pero al final con esto es imposible», explica otra joven, mientras que un padre ha criticado que «lo que ha quedado en evidencia es que existe un sesgo absoluto en la corrección, más allá de que sepan o no sepan». Los profesores piden, entre otras cosas, una fórmula de asignación de tribunales aleatoria, para que quien corrige no sepa que son colegios donde se defiende el español. «Se está jugando con, no sé si el pan, pero por lo menos con la sensibilidad de muchos chavales, y habría que tener un poquito más de cuidado», ha criticado un profesor.

El Gobierno de Pradales se lava las manos

El Gobierno vasco liderado por Imanol Pradales, perteneciente a la formación separatista del PNV, señalado también por esta polémica, ha tirado balones fuera y de momento lo único que ha dicho es que es «un asunto bastante raro» y ha pedido «rigor y transparencia».

«Exigimos que todo se esclarezca con transparencia, quiero pensar que la evaluación se ha hecho con rigor, pero las familias tienen derecho a expresar sus dudas y sus preocupaciones», ha señalado en una entrevista en Radio Euskadi la consejera Begoña Pedrosa.