Mientras continúan llegando ofrecimientos de centrales a Zubieta, con especial presencia de jugadores procedentes del mercado brasileño, la Real Sociedad mantiene el foco en la operación salida. Pese a no reconocer públicamente que su situación económica no es tan holgada como pudiera parecer, el club tiene clara la hoja de ruta marcada por Jokin Aperribay: dar salida a varios futbolistas y recaudar la mayor cantidad de dinero antes de poder acometer nuevas incorporaciones.

La planificación se ha visto condicionada además por el arranque del Mundial, una competición que históricamente tiende a ralentizar el mercado y a congelar muchas operaciones hasta que avanza a sus rondas finales. Antes de que comenzara el torneo, la Real ya había intentado cerrar sin éxito al menos dos refuerzos. Ahora, con el mercado más encarecido y menos dinámico, la prioridad pasa por protegerse y aligerar plantilla.

Rampa de salida

En ese escenario, en el de los futbolistas con posible mercado, aparecen dos nombres propios en la rampa de salida: Brais Méndez y Zakharyan. La Real no cuenta con ellos de cara a la próxima temporada, y si llegan ofertas que satisfagan a todas las partes, se facilitará su salida. En el caso del gallego, su marcha ya estuvo cerca de producirse el pasado verano, cuando incluso llegó a existir una negociación muy avanzada que finalmente no se concretó, lo que le obligó a continuar en el equipo en un contexto de evidente frustración tras haber sentido que su salida estaba prácticamente cerrada. Un malestar que no quiso ocultar en ningún momento…

La situación de Zakharyan es distinta, pero igual de delicada en términos deportivos. El club ha perdido confianza en su continuidad como pieza importante del proyecto, especialmente debido a la sucesión de problemas físicos que han frenado su progresión. Aunque es cierto que las lesiones han condicionado su rendimiento (incluida la sufrida tras una acción de Jonathan Gómez en su primera pretemporada que provocó que pasara casi el año en blanco), la sensación interna es que su evolución no ha sido la esperada.

En el club txuri-urdin incluso se llegó a mantener a lo largo de la campaña la convicción de que podía ser uno de los futbolistas destacados de la segunda parte de la temporada, pero no logró continuidad ni protagonismo. En este sentido, su valor de mercado hace difícil recuperar la inversión realizada (12 millones de euros), aunque no se descarta que pueda entrar en alguna operación como moneda de cambio en posibles movimientos con mercados del este de Europa. Aun así, la percepción general es que su potencial sigue siendo alto, pero su consolidación en la élite dependerá de que consiga continuidad y estabilidad en su rendimiento.

También el nombre de Remiro ha aparecido en el mercado. La Real escucha ofertas por el guardameta, cuyo precio de salida se sitúa por debajo de los 10 millones de euros, aunque no se trata de una operación sencilla ni inmediata, ya que su situación puede alargarse en el tiempo.

Ingresar el máximo de dinero

En esta situación de posibles salidas y reajuste de plantilla, el primer refuerzo del verano se está haciendo esperar más de lo habitual en la era moderna del club. Cuando en el entorno realista se esperaba una planificación más ágil y temprana, la realidad del mercado ha obligado a ralentizar los tiempos y priorizar movimientos que condicionan el resto de la planificación. La incógnita es cuánto dinero confía en ingresar en estas tres operaciones que, salvo sorpresa mayúscula, no parece que vaya a superar los quince millones.

La Real y el mercado de fichajes: así han sido los últimos veranos


La Real y el mercado de fichajes: así han sido los últimos veranos

Echando la mirada atrás, a la Real de Bretos ya le costó mucho empezar a reforzar la plantilla el curso pasado. Es más, tuvo que esperar hasta el arranque del mes de agosto para cerrar su primera incorporación del verano. Fue Duje Caleta-Car, un fichaje que destacó en un principio por su tardanza en comparación con los precedentes desde la llegada de Roberto Olabe a la dirección de fútbol en 2018.

Años anteriores

La entidad txuri-urdin no estaba acostumbrada a encarar el mercado con tanta calma en sus primeros movimientos. En los últimos siete veranos, las incorporaciones iniciales se habían producido, por norma general, entre junio y julio, con una excepción clara marcada por la pandemia de covid en 2020, que alteró por completo el calendario competitivo y de mercado.

Aquel verano excepcional terminó con la Liga el 19 de julio, lo que retrasó todo el proceso de planificación. Con esa limitación la Real no pudo realizar su primera incorporación hasta el 17 de agosto, cuando se confirmó la llegada de David Silva, en un mercado completamente condicionado por las circunstancias sanitarias y deportivas.