Más de cuarenta kilómetros en solitario para acabar en el alto de Bostronizo dibujando un corazón con sus manos. Sufrimiento y recompensa. Así ganó ayer … el ciclista francés Simon Defrance (Soudal) la primera etapa de la Vuelta al Besaya, que comenzó en Los Corrales de Buelna, como ha sido habitual hace ya más de tres décadas, y terminó en las rampas del puerto al que llegó con suficiente ventaja tras la galopada para administrarla a base de coraje.Por detrás apretaba el último ganador de la ronda en 2025 y máximo favorito a reeditarlo, Benjamín Noval, que fue tercero en la meta, por detrás de Vic De Smet, compañero del ganador en las filas del equipo belga.Ambos dieron tiempo a un grupo muy reducido de corredores que aguantaron a duras penas el ritmo de ambos, pero lejos del auténtico dominador del día.
La prueba reunió como es costumbre al mejor pelotón de la categoría júnior nacional, al que se sumaron los potentes equipos belgas y lusos. La jornada comenzó con calor, más del deseado, pero la tarde fue refrescando y facilitando las cosas a los ciclistas, que salieron muy fuertes desde el principio.Las miradas apuntaban a la escuadra asturiana del MMR, la de Noval, pero también al Polti y a los belgas del Soudal, cediéndoles la responsabilidad del control.Sin embargo, la primera jornada de una ronda por etapas suele ser anárquica y difícil de pronosticar, porque nadie quiere coger el bastón de mando antes de tiempo. La de ayer tenía 109 kilómetros y la dureza estaba concentrada en los poco más de cuatro kilómetros y medio de ascensión a Bostronizo, pero por el camino, sin grandes dificultades el circuito por Los Corrales, San Felices y Barros, entre otros lugares, siempre termina haciéndose pestoso por el ritmo y por los repechos.
Ninguna de los intentos de escapada fructificó hasta que faltando más de cuarenta kilómetros se atrevió Defrance.Quiso llevarse a algún compañero a rueda, pero para cuando se dio cuenta de que iba solo ya era tarde. Tomó poco más de treinta segundos de ventaja y se puso a rodar. Su planta lo decía todo: fino, espigado, musculoso y con una posición sobre la bicicleta perfecta. Por detrás se formó una avanzadilla de siete unidades, entre las que se encontraba un compañero en labores de vigilancia que todo hacía indicar le iban a echan mano. Nada de nada.
Le tuvieron a 38 segundos, pero Defrance estaba decidido a dar un recital. Se marchó otra vez y logró poner casi tres minutos de por medio con los favoritos, que absorbieron al grupo perseguidor, pero no al francés. Así llegó a las faldas de Bostronizo, con la calculadora en la mano, pero le sobró un minuto y quince segundos. Noval y compañía hicieron la guerra entre ellos, pero pecaron confiados y le dieron más margen a Defrance del que hubiesen querido.
Hoy la etapa sale y llega a Renedo de Piélagos, con 110 kilómetros de recorrido y con el alto de La Braguía por medio, además de dos ascensiones a La Montaña. Todos contra Defrance.