El Real Madrid no se detiene. Mientras va a comunicado oficial por día, en los despachos de Concha Espina se sigue trabajando con silenciador en el gran objetivo: el galáctico Michael Olise. El deslumbrante extremo del Bayern de Múnich se ha convertido en el gran deseo para ocupar una demarcación, la banda derecha, una que en el conjunto blanco lleva sin estar cubierta por un especialista puro desde hace más de una década con Gareth Bale. Y lo mejor de todo es que el vestuario ya ha dado el visto bueno.

Michael Olise, una de las estrellas de Francia / EFE
Kylian Mbappé no es solo la gran estrella del Madrid , sino también el mejor embajador posible. El delantero de Bondy tiene una fe ciega en su compañero de selección, con quien demuestra una química idílica cada vez que visten la camiseta de ‘Les Bleus’. “Con Michael es súper fácil, porque es un jugador que siempre mantiene la cabeza alta, con él solo tienes que pensar en ofrecerle una solución, una línea de pase, y él lo ve.”, confesó recientemente el crack galo, tras su doblete ante Senegal, avalando de manera incondicional la llegada del bávaro al Santiago Bernabéu.
La diplomacia del vestuario galo
Este movimiento de seducción y coqueteo no es nuevo en la capital de España. El Real Madrid maneja códigos muy precisos a la hora de fichar y el «factor selección» ya ha demostrado ser infalible en el pasado. Mbappé sabe perfectamente cómo funciona este juego, porque él mismo lo vivió en sus propias carnes. En su día, figuras como Karim Benzema, Eduardo Camavinga y Aurélien Tchouaméni ejercieron de gancho durante las concentraciones con Francia. Tiraron de él, le hablaron de las grandezas del club y le allanaron el camino hacia su sueño. Ahora, las tornas han cambiado: es el propio Mbappé quien lidera los sutiles guiños en el combinado nacional para convencer a Olise de que su sitio está en el nuevo Bernabéu.
Florentino Pérez opera en la sombra
Mientras los jugadores hacen su trabajo sobre el césped, en los despachos la maquinaria de Florentino Pérez funciona a bajas revoluciones pero con paso firme. Después del farol de Julián Álvarez, el presidente blanco vigila la situación del extremo del Bayern en silencio, esperando el momento exacto para lanzar una ofensiva, la cual el Bayern advierte que es casi imposible, pero que completaría un ataque de ensueño y la promesa del ‘galáctico de los 150 millones’. La maquinaria está en marcha.

Florentino Perez tras ganar las elecciones a la presidencia del Real Madrid en 2026 / Europa Press
La moneda está en el aire y el Real Madrid maneja una de cal y otra de arena. La buena noticia es que el calendario juega a favor: parece que Francia llegará lejos en el Mundial y las concentraciones dejarán días de sobra para que el ‘clan francés’ le siga comiendo la oreja a Olise. ¿La mala? Cada día que el zurdito de trenzas salta al campo, maravilla al mundo y se roba el protagonismo, su precio de mercado sube un escalón más. Florentino lo sabe y acepta que el dineral que haya que desembolsar por él, donde parece haberse marcardo un tope de 220 ‘kilos’.