Nochevieja, el 14 de julio (fiesta nacional gala), que el PSG gane la Champions, que el PSG pierda la Champions… cualquier concentración multitudinaria termina con graves disturbios en Francia, especialmente en las calles de París con coches quemados y comercios asaltados.
Esta semana llega a los cines la película francesa Caso 137, un thriller policial dirigido por Dóminik Moll que se ambienta en el convulso contexto de las protestas de los chalecos amarillos en 2017. La historia sigue a Stéphanie, una agente de asuntos internos encargada de investigar a sus propios compañeros tras una agresión con una pelota de goma a un manifestante pacífico.
‘Caso 137’.
El largometraje, que pasó por el prestigioso Festival de Cannes, retrata una época de gran agitación social en el país galo, caracterizada por manifestaciones sumamente violentas que asolaron las calles de París y otras ciudades francesas. Aquellos disturbios marcaron un antes y un después en la percepción de la seguridad ciudadana, mostrando imágenes de coches ardiendo, comercios saqueados y continuos enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden.
Las protestas se caracterizaron por su falta de organización convencional, ya que no contaban con autorizaciones oficiales ni portavoces claros con los que la policía pudiera negociar o interactuar. Esta espontaneidad y radicalidad pilló por sorpresa al Gobierno Macron, que desplegó todos los efectivos policiales disponibles para tratar de contener una violencia callejera sin precedentes. Los disturbios se saldaron con numerosos heridos en ambos bandos, en un escenario donde los comercios sufrieron constantes pillajes y los agentes de policía tuvieron que afrontar situaciones de extrema hostilidad por parte de los grupos violentos.
‘Caso 137’.
El ritmo, la factura técnica y la tensión de Caso 137 son impecables, por no hablar de la interpretación de Léa Drucker, realmente soberbia. El problema de la película es que el director tenía en mente una idea, la impunidad de los policías violentos, y adapta buena parte de los elementos del film para que cuadren con la misma. Es decir, intenta teledirigir la opinión del espectador mediante ciertos trucos narrativos que desdibujan la línea entre la ficción y la realidad de la violencia en las calles francesas.
Por ejemplo, al finalizar la película aparece un joven con graves heridas en la cabeza testificando ante la cámara sobre la brutalidad policial, de las graves secuelas que le acompañarán de por vida y sobre si ha podido perdonar a los policías que se lo hicieron. Esta escena sugiere que se trata de un testimonio real, pudiendo confundir al espectador. Al menos, a un servidor le pasó. De ahí mi contrariedad cuando descubres que en realidad es un actor.
En lo que respecta a su estructura argumental, Caso 137 se presenta como un solvente thriller policial centrado en el trabajo de los agentes de Asuntos Internos de la Inspección General de la Policía Nacional de Francia. La trama sigue una compleja investigación destinada a esclarecer el comportamiento de varios policías que presuntamente se extralimitaron en sus funciones.
La agresión investigada dejó gravemente herido a un joven manifestante que, según la narrativa del largometraje, no había cometido ningún acto delictivo, lo que desencadena un conflicto ético y profesional dentro del propio cuerpo policial. Igualmente interesante es la encrucijada en la que se encuentra la agente de Asuntos Internos, vista con recelo tanto por sus compañeros como por las víctimas que consideran que no habrá justicia.
Juguetes vs. tecnología
Esta semana vuelve una de las sagas de animación más queridas de la historia. Aunque se pensaba que la historia de los juguetes de Pixar había concluido con broche de oro, llega a los cines Toy Story 5, la entrega más madura y reflexiva de toda la franquicia, adaptándose perfectamente a los nuevos tiempos tecnológicos.
‘Toy Story 5’.
La trama de esta nueva secuela gira en torno a cómo la tecnología ha invadido los hogares y el impacto que esto tiene en el juego tradicional. Bonnie, ahora un poco más mayor, recibe un dispositivo electrónico llamado Lilypad, una tableta infantil con inteligencia artificial que desdeña a los juguetes analógicos. La película otorga un gran protagonismo a Jessie, explorando sus orígenes en profundidad, y nos regala momentos desternillantes con personajes como Smarty Pants y una delirante subtrama sobre un cargamento perdido de cincuenta muñecos de Buzz Lightyear.
Una vida sin orgasmos
Otra propuesta que llega desde Francia es la comedia El placer es mío, una cinta que aborda las complejidades de la vida en pareja tras dos décadas de matrimonio. La trama se desata cuando la protagonista confiesa a su marido que nunca ha experimentado un orgasmo en sus veinte años juntos, lo que lleva al esposo a emprender una cruzada personal y cómica para remediar la situación.
‘El placer es mío’.
A pesar de contar con interpretaciones solventes de Alexandra Lamy y François Cluzet, la película abusa de los clichés y desaprovecha la oportunidad de profundizar en un guion más afilado sobre las dinámicas de poder en el matrimonio. Una historia basada en hechos reales de los precursores del satisfyer.
Historias de amor y deseo
El ciclo de estrenos franceses se completa con 15 pruebas de amor, un drama con tintes sociales que aborda la maternidad en parejas del mismo sexo. La película narra el periplo de Céline y su pareja para tener a su primer hijo. El foco de la historia se centra en las trabas burocráticas y administrativas a las que se enfrentan debido a la rigidez de un sistema que no está preparado para los cambios, retratando con gran sensibilidad la torpeza institucional.
Por la parte del cine español, destaca Antes del amor, un drama romántico y de suspense psicológico que sitúa al espectador en un entorno aislado donde dos parejas cenan juntas, desencadenando una red de infidelidades y secretos que pondrán a prueba la dignidad de sus personajes.
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