Israel firmó un alto el fuego con Hamás en Gaza hace 8 meses y, desde entonces, ha matado a 900 personas. En Líbano, Irán no … quiere que se repita ese modelo de «alto el fuego» con sus aliados de Hezbolá en Líbano y decidió poner este viernes en suspenso el inicio de la negociación con Estados Unidos tras una jornada con 47 libaneses y 4 soldados muertos.
Los mediadores estadounidenses y cataríes movieron ficha y anunciaron la entrada en vigor de un nuevo «alto el fuego» entre Hezbolá e Israel a las 4 de la tarde, hora local, pero desde ese momento el ejército israelí realizó más de una decena de bombardeos y sus mandos insistieron en que no piensan retirar a sus fuerzas de la llamada «zona de seguridad». Los iraníes no aceptan un «alto el fuego» bajo las bombas y el diputado de Hezbolá Hassan Fadlallah declaró que Teherán informó al grupo de que «las conversaciones con Estados Unidos no pueden continuar sin un alto el fuego integral».
Cuando todas las miradas apuntaban a Suiza para la primera reunión entre las delegaciones de Washington y Teherán, Líbano vivía la jornada más sangrienta de las últimas semanas. Durante la noche, cuatro soldados israelíes murieron y otros cinco resultaron heridos cuando se desplazaban en un tanque cerca de Nabatieh y esto desató una oleada de bombardeos que dejó 47 muertos y más de un centenar de heridos, según fuentes médicas libanesas.
Israel ha sufrido 961 bajas desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y hay un debate abierto sobre la necesidad de mantener a los militares en Líbano, como defiende el Gobierno, u ordenar su regreso a casa. Las voces críticas piensan que no hay una estrategia clara en el frente libanés y recuerdan que entre 1976 y 2000 ya aplicó el uso máximo de la fuerza, se arrasaron aldeas y se izó la bandera con la estrella de David en la fortaleza de Beaufort, pero fracasaron. Otro problema al que se enfrenta Israel es que Estados Unidos parece haber decidido delegar el expediente libanés en Irán, dejando a un lado al inoperante Gobierno de Beirut.
Las críticas de Donald Trump y JD Vance a Benjamín Netanyahu son palabras, y las palabras no han sido suficientes hasta ahora para que el primer ministro israelí cambie su estrategia, aunque sí evita bombardear Beirut. Tras conocer las 4 bajas, el líder del Likud declaró que permanecerán en Líbano «todo el tiempo que sea necesario» y prometió hacer pagar a la milicia chií «un precio muy alto».
El Partido de Dios emitió un comunicado para explicar que la milicia «permanecerá vigilante frente a cualquier agresión. Sus combatientes defenderán su tierra y a su pueblo». Los medios libaneses aseguran que Israel no solo no retira a sus tropas, sino que trata de avanzar y hacerse con el control de una colina de gran valor estratégico a las puertas de Nabatieh.
Enfado en Irán
La primera consecuencia de la operación israelí fue la decisión de Irán no enviar a su equipo negociador a Suiza. Fuentes diplomáticas citadas por la cadena CNN revelaron que «los iraníes han pedido garantías de que las hostilidades en Líbano terminarán, tal como se establece en el acuerdo firmado. Los mediadores están trabajando actualmente para resolver la cuestión».
El jefe del equipo negociador iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, insistió en la agencia Irna que «seguimos firmes en la defensa de las condiciones y líneas rojas establecidas, así como en la protección de los intereses de la nación iraní». El también presidente del parlamento dijo que «si el enemigo va demasiado lejos en sus exigencias, ya hemos demostrado que estamos preparados para responder y no dudaremos en dar una reacción contundente».
La corriente iraní más crítica con el acuerdo aprovechó el momento de tensión para pedir que se vuelva a cerrar el estrecho de Ormuz como medida de presión para que Israel se retire completamente de Líbano. La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, defendió en su editorial que Irán no debería continuar negociando mientras Israel mantenga sus operaciones militares y su presencia en el sur de Líbano.
Netanyahu desoye a Trump e insiste en seguir en territorio libanés «el tiempo que sea necesario»
El ministro de Defensa, Israel Katz, insistió un día más en que las tropas permanecerán en la llamada «zona de seguridad» del sur de Líbano, desde la costa mediterránea hasta las alturas de la fortaleza de Beaufort. «No permitiremos que se dañe a nuestros soldados ni a nuestros ciudadanos, y cualquier violación del alto el fuego por parte de Hezbolá será respondida con gran fuerza», declaró Katz en una jornada de luto para los israelíes.
La muerte de 4 soldados -ya son 5 los caídos desde el anuncio del memorándum- provocó duros mensajes entre los ministros ultranacionalistas. El responsable de Finanzas, Bezalel Smotrich, pidió endurecer la respuesta, «hay que dejar hablar al fuego… abrir las puertas del infierno». El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, escribió en X que «todo Líbano debe arder (…) Por cada lágrima de una madre israelí, deben llorar 1.000 madres libanesas».
Abbas Araghchi, jefe de la diplomacia iraní, respondió a Ben Gvir también en X con este mensaje: «el culto genocida a la muerte con sede en Tel Aviv es una amenaza para toda la humanidad. Amenaza a todos los seres humanos. Su único interés es la guerra permanente».
