El estudio POSEIDON, impulsado por Novo Nordisk, revela que aproximadamente dos de cada cinco personas con enfermedad cardiovascular presentan inflamación pese a los tratamientos actuales, una situación que se asocia a un riesgo superior de eventos cardiovasculares mayores, como infarto de miocardio e ictus.La inflamación cardiovascular se reconoce cada vez …
El estudio POSEIDON, impulsado por Novo Nordisk, revela que aproximadamente dos de cada cinco personas con enfermedad cardiovascular presentan inflamación pese a los tratamientos actuales, una situación que se asocia a un riesgo superior de eventos cardiovasculares mayores, como infarto de miocardio e ictus.
La inflamación cardiovascular se reconoce cada vez más como un proceso biológico que influye de forma clave en la enfermedad cardiovascular. Se trata de un proceso inflamatorio en el organismo en el que la interleucina 6 (IL-6), una molécula clave, activa y regula la respuesta inflamatoria. Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, puede favorecer la aparición y el avance de enfermedades como la aterosclerosis, la insuficiencia cardiaca o la enfermedad renal crónica.
En este contexto, los hallazgos de POSEIDON refuerzan la idea de que la inflamación no es un fenómeno accesorio o periférico, sino un componente clave del riesgo cardiovascular. El análisis de las poblaciones incluidas con ASCVD y HF pone de manifiesto que este componente inflamatorio está presente de forma consistente a lo largo del curso de la enfermedad cardiovascular, especialmente en personas con obesidad, enfermedad renal y otras condiciones metabólicas de alto riesgo.
En el caso de la insuficiencia cardiaca, los datos del programa son particularmente relevantes porque muestran que la inflamación cardiovascular está presente en todos los subtipos de insuficiencia cardiaca por igual, es decir, en pacientes con fracción de eyección preservada, ligeramente reducida o reducida. Esto refuerza su papel transversal en la fisiopatología de la enfermedad y subraya la necesidad de seguir profundizando en estrategias que permitan identificar mejor a los pacientes con mayor riesgo inflamatorio.
El riesgo cardiovascular también se mide en inflamación
Además, los resultados evidencian una brecha clínica relevante: incluso cuando los pacientes reciben tratamientos estandarizados para el control de factores de riesgo tradicionales –como el colesterol, la presión arterial o la glucemia–, persiste un riesgo cardiovascular asociado a la inflamación. Este hallazgo apunta a la necesidad de incorporar una visión más completa del riesgo cardiovascular, que no se limite únicamente a los factores clásicos.
Uno de los aspectos más relevantes del programa POSEIDON es que la inflamación cardiovascular se evaluó mediante niveles de proteína C reactiva de alta sensibilidad (PCRus), un biomarcador accesible y validado en la práctica clínica. En un análisis secundario publicado recientemente en European Journal of Heart Failure, la inflamación se definió a partir de niveles de PCRus ≥2 mg/L, y estos niveles se asociaron con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos graves, incluidos infarto de miocardio, ictus y muerte cardiovascular.
Según la profesora Carolyn S. P. Lam, consultora superior del Departamento de Cardiología del Centro Nacional del Corazón de Singapur, profesora de la Duke-NUS Medical School y autora principal de POSEIDON HF, POSEIDON demuestra que la inflamación afecta a millones de pacientes con enfermedad cardiovascular que continúan siendo vulnerables a pesar de las mejores terapias disponibles. Además, destaca que la consistencia de las señales inflamatorias observada en poblaciones tan diversas abre una vía práctica para estratificar a los pacientes que podrían beneficiarse de terapias antiinflamatorias y contribuye a redefinir la comprensión del riesgo cardiovascular.
En conjunto, estos resultados se alinean con el creciente reconocimiento científico del papel de la inflamación en la enfermedad cardiovascular, tal y como recogen las recomendaciones recientes de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC), que incorporan los niveles elevados de PCRus como biomarcador modificador del riesgo para orientar estrategias preventivas más intensivas.