La música latina continúa batiendo récords en Estados Unidos. Este año, sus ingresos alcanzaron su décimo máximo anual consecutivo (1.000 millones de dólares a nivel mayorista), superando el crecimiento del mercado general, con el streaming como el principal impulsor. El crecimiento en el país ha sido sostenido en los últimos años, pero estos cambios no se materializan en el mercado estadounidense, ni en sus grandes eventos, ni en sus principales listas musicales, ni en ceremonias como los Grammys.
La Academia de Grabación anunció este 16 de junio que añadirá cinco nuevas categorías en su edición de 2017: Best R&B Collaboration or Duo/Group Performance (Mejor colaboración o interpretación de R&B en dúo o grupo), Best Traditional Pop Vocal Performance (Mejor interpretación vocal de pop tradicional), Best Traditional Folk Album (Mejor álbum de folk tradicional) y dos especialmente controvertidas, Best Asian Pop Music Performance (Mejor interpretación de pop asiático) y Best Latin Song (Mejor canción latina).
Estas dos últimas secciones se presentan como un ejercicio de inclusión con el fin de representar géneros que siempre han estado ahí, pero que han ganado más relevancia en los últimos años en Estados Unidos y, a diferencia de otras categorías, suponen una determinación para los artistas por cuestión de origen. Aquí viene lo problemático: estas nuevas menciones alejan aún más a los artistas latinos y asiáticos de competir en las categorías principales de los Grammys (Álbum del Año, Grabación del Año, Canción del Año, Mejor Artista Nuevo), que ya de por sí suelen estar ocupadas exclusivamente por artistas norteamericanos y británicos año tras año.
En febrero de este año, Bad Bunny marcó un hito al convertirse en el primer artista latino de la historia en llevarse el premio más codiciado de la noche, el que se da al final de la gala: el de Best Album of the Year por Debí Tirar Más Fotos (2025). Solo han tenido que pasar 66 ediciones para conseguir ver algo así, pero si el año que viene un artista latino (o español, porque otro error reiterado, posible fruto de la homogeneización mediática y el desinterés académico por reunificar a los artistas de los diferentes países de habla hispana en el concepto “latino”) consigue tener una de las canciones más potentes del año, seguramente sea nominada (si lo es) antes a la nueva categoría de Mejor Canción Latina que a Mejor Canción del Año, determinando así el criterio del jurado por cuestiones que realmente el intérprete no elige.
Aunque la música latina lleva expandiéndose desde inicios del siglo XXI, con un boom destacado desde 2020 por la expansión del streaming, los agentes clave de la industria en Estados Unidos siguen siendo reacios o indiferentes a crear las condiciones de posibilidad para una representación realista, aunque se han hecho algunos avances, a pesar de ser tardíos. Para la edición de 2025, los miembros votantes de la Academia para los Latin Grammys pudieron participar en la votación de los Grammys por primera vez, aunque los miembros del jurado que se identifican como hispanos y latinos siguen formando parte de la minoría.
Estas dinámicas de disputa simbólica y cultural se explican con claridad en el informe La música en español, un fenómeno imparable en los Estados Unidos, de la doctora en Comunicación Audiovisual Lourdes Moreno Cazalla. El estudio indica que la industria tiende a asimilar la producción cultural latina mientras no desafíe los estándares dominantes. Los cambios de la Academia no han venido por una consideración igualitaria respecto a las obras de artistas latinos y artistas angloamericanos, sino por externalizar su potencial a una categoría secundaria.
“Si ahora existe una categoría exclusiva para canciones en español, ¿qué significa eso para premios pasados? Por ejemplo, cuando Bad Bunny hizo historia al convertirse en el primer artista latino en ganar en categorías dominadas por artistas anglosajones. ¿Se está reconociendo más a la música en español o se la está separando del premio principal?”, escribía la periodista venezolana Alejandra Oraa en la red social X este 19 de junio.
Además, en redes sociales también se ha criticado la conformación de la categoría de Mejor Canción Latina, teniendo en cuenta que su principal requisito es que sean “canciones latinas recién escritas predominantemente en idioma español (al menos el 51% de la letra)”, lo que deja fuera las obras en portugués de artistas brasileños, que también son latinos, pero no hispanohablantes.
Tendremos que esperar a noviembre de 2026 (cuando normalmente se anuncian los nominados a los Grammys) para ver las implicaciones de estas nuevas categorías, pero por el momento parece que representan más una preocupación que un paso adelante para los artistas latinos.