
21/06/2026 a las 06:00h.
Considera al Colegio Claret el responsable de haber infiltrado por y para siempre en sus venas, la pasión por el baloncesto desde que apenas era un niño. Creció al ritmo de cancha, lo que le llevó a empezar a entrenar con 17 años y obtener el título de Entrenador Superior en el año 1990. Incontables horas de entrenamientos dirigidos a todas las edades y enseñando en no pocos ‘clinics’ a niños y a jóvenes contagiados por su misma pasión, fueron los comienzos de su carrera que solo él ha sabido llevar hasta una mirada integral de este deporte. Porque, para Rafa, el baloncesto es más que una práctica, es una forma de entender la vida y así lo hace, llevando todo lo aprendido hasta cualquier índole, ya sea profesional o personal.
En el año 91, con 22 añitos, ya eran muchos los ojos que se fijaban en él y Manuel Hussein lo ficha como ayudante y se empiezan a leer las letras de su nombre en los registros de la ACB. Una trayectoria que acababa de comenzar porque si bien, muchos entrenadores se explican por sus títulos, sus números o por los equipos que han dirigido, Rafa Calvo se entiende desde la continuidad, desde la presencia de fondo que acompaña en todas las etapas importantes del baloncesto insular, desde los cimientos, en los días de construcción, desde los proyectos de cantera, desde las ventanas internacionales y también en los momentos en los que el equipo ha necesitado de serenidad para atravesar una temporada difícil.
Arranca aquí su historia, en su isla natal, como primera gran estación de su carrera, entrando y saliendo de pabellones, vestuarios, aeropuertos, torneos, donde el balón siempre ha sido algo más que un balón. Y llega la década de los 90 cuando el club todavía estaba escribiendo una parte decisiva de su identidad, temporada 1994-95, y el Gran Canaria logra el ascenso a la ACB con Manuel Hussein al frente, Rafa Calvo como ayudante y un plantel de mayoría canario y muy identificado. Una etapa que marcó el regreso del equipo amarillo a la élite del baloncesto español.
Devolvían a la isla su nombre entre los grandes y el Centro Insular de Deportes comenzaba a convertirse en una de esas canchas llenas de ruido, de calor, de cercanía y de toda esa cálida magia que solo el baloncesto es capaz de transmitir a la grada.
Para la siguiente temporada 1995-96 el objetivo era sobrevivir y Rafa asume más responsabilidad junto a Manuel Hussein, un curso en el que el equipo consigue la permanencia y se consolida la relación emocional con su afición de las que muchos seguidores cuentan, no ha habido otra igual.
Años que explican lo que vendría después donde Calvo aprendió el valor de competir desde un territorio que siempre debía hacer más con mucho menos: viajar, convencer, resistir y crear estructura. Años en los que el baloncesto grancanario se hizo grande desde esa mezcla que solo da la aplicación correcta y equilibrada de oficio y pasión. Y Rafa Calvo estuvo ahí, ordenando todo ese crecimiento.
Tocaba entonces vivir las primeras veces, las que llegaron en la temporada 1999-2000, donde el Gran Canaria firmó una campaña histórica: primera clasificación para la Copa del Rey, primer acceso a los playoffs de la ACB y un séptimo puesto que abrió una nueva dimensión para el club en lo deportivo.
Una temporada que todos los aficionados aún guardan en la memoria. El Gran Canaria ya no solo peleaba por estar; empezaba a mirar hacia arriba. El equipo ganaba partidos grandes, llenaba el Centro Insular y se acostumbraba a una palabra que hasta entonces sonaba muy lejana: Europa. Una nueva dimensión con la que cualquier técnico soñaría y que Calvo vivió más despierto que nunca desde su posición como entrenador en Tenerife.
Pero, las victorias y el paso de los años no impidieron que Rafa ampliara su territorio y su formación, finalizando un máster en Dirección de Entidades Deportivas y no dejando reducida su carrera al banquillo. Años en los que se movió hacia la gestión, la representación, la dirección de eventos y la creación de oportunidades para jóvenes jugadores. También su etapa en la isla vecina, donde fue técnico, hombre de confianza y director deportivo.
Pasó por el banquillo del Tenerife Baloncesto y, años después, por los despachos, donde le tocó construir plantillas, leer el mercado, sostener al grupo cuando llegaban las derrotas y defender un proyecto.
Una etapa que fotografía su retrato como algo más que entrenador; como un profesional capaz de moverse entre la pizarra y la estructura, entre la cancha y el despacho, entre la intuición deportiva y la responsabilidad de todo un club.
Todo y tanto vivido llevaron a Rafa hasta una de sus múltiples facetas deportivas, convirtiendo, como director general de la Sede, a la isla de Gran Canaria en escaparate mundial junto a un equipo humano de los que la vida solo da una vez y que tal y como el mismo nos cuenta, fueron los verdaderos artífices de que Gran Canaria se destacara como mejor sede en la primera fase de la Copa del Mundo de Baloncesto en 2014.
Gan Canaria se aplaudió desde todos los rincones del planeta, con un éxito rotundo en todas las vertientes de un evento de tal magnitud que a Rafa le tocó dirigir hasta 17 departamentos que dieron como resultado un éxito sin precedentes. Todo un reto que Rafa reconoce como el mayor de su carrera y en donde tocaba estrenar el flamante Gran Canaria Arena como gran recinto internacional.
De aquella experiencia absolutamente transversal Rafa demuestra el control de toda una estructura que transciende incluso al ámbito deportivo: organización, contacto, proyecto y logística, que hicieron que Gran Canaria luciera como el mejor escaparate.
A partir de aquí, su capacidad, experiencia y conocimiento le llevaron a crear Elite Sports Management, desde donde converge esa mirada plural y profesional que Calvo posee del deporte. Una ‘oficina’ para jugadores locales y extranjeros, con presencia de profesionales, semiprofesionales y jóvenes llegados de distintos países porque Gran Canaria no es para él solo un lugar desde el que salir, sino también un lugar al que venir. Que los jugadores de aquí puedan ser vistos sin tener que abandonar de inmediato su casa. Que los de fuera encuentren en la isla una plataforma. Que el baloncesto sea también una forma de circulación, de oportunidad y de futuro.
Esa misma línea se alinean otros proyectos como el GlobalJam Gran Canaria, torneo internacional sub-19 que en 2024 alcanzó su sexta edición en Telde. Más de 500 jugadores en su haber con alrededor de un 25% de jugadores profesionales y donde no falta mención especial a Santi Aldama, MVP del torneo en 2018 y hoy jugador grancanario en la NBA.
Aunque, lo que es más importante para él es ser sede y lugar donde el talento todavía no es famoso, donde un jugador aún no tiene contrato, ni reparan en él los focos, pero, aun así, sí exista una posibilidad.
Otra de sus tantas vertientes, porque él mismo se considera polifacético, la Joel Freeland Academy. Fundada en 2022 por el primer canterano del Granca en ser primera ronda del Draft NBA, exjugador ACB, NBA y campeón de Euroliga Joel Freeland junto al técnico Rafa Calvo, desde donde se apuesta por una formación profesionalizada de jóvenes talentos internacionales en Gran Canaria. Un centro de alto rendimiento que ordena hábitos, mentalidad, conocimiento del juego, desarrollo físico y esa especial disciplina que no siempre se ve en el marcador, pero sostiene cualquier carrera.
Y si reparamos en su historia más reciente, Calvo regresa al baloncesto femenino en enero de este mismo año con el SPAR Gran Canaria como nuevo entrenador para afrontar el tramo final de la temporada y aportar lo que mejor sabe hacer: no mirar más allá del siguiente partido, trabajar cada día y construir desde el compromiso grupal, porque como él mismo repite una y otra vez: «Jamás se llega al éxito de manera individual y ninguno debe destacar o lucir por encima de los demás» y otras de sus más repetidas oraciones: «Primero se compite, luego se corrige y después se vuelve a competir».
La cancha para él ha sido un camino desde el que recorrer su vida y no ha pisado mejor pista que la isla de Gran Canaria y hoy, desde aquí, se sale de las líneas de banda para dar un delicioso paseo por los locales donde saca sabor a la isla que ha sido, es y siempre será, su centro de gravedad.
Dónde desayuna Rafa Calvo en Gran Canaria
Nos adelanta que es un más que aficionado cocinillas y que le encanta preparar la receta que más le apetezca, de hecho, nos pone los dientes largos detallando cómo cuida un sencillo sándwich mixto que se prepara los domingos en casa.
Eso sí, si toca salir, primera parada en Plantaciones del CC Las Ramblas por su buen café con leche de avena y su sandwich mixto al que le añaden tomate y orégano.

Plantaciones.
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El segundo, un lugar inédito en nuestro mapa gastro de Gran Canaria: Coffee & Bikes Blue Power en Tamaraceite. Un local/taller de bicicletas que alberga una coqueta cafetería con unas tostas deliciosas, muy buen café y los mejores queques de la isla para Calvo. Con especial mención al trato de Davinia y su equipo y a los zumos de frutas naturales que preparan.

Coffee & Bikes Blue Power.
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A la hora del almuerzo
Nos adelanta que toda su selección no se basa tanto en lo que come ni en cómo lo come, sino en el recuerdo de lo vivido en el local. Cada uno de su lista, para Rafa significan algo, empezando por el histórico Hermanos Rogelio, un restaurante que siempre fue como una extensión propia de la cocina de su casa y no es una exageración. De hecho, recuerda una temporada en que la cocina de sus padres estaba en obras y en Hermanos Rogelio, Rafa y su familia desayunaban, almorzaban y cenaban cada día. Hoy en día, cuarenta años después, este restaurante sigue siendo ‘su casa’ porque ha sido testigo fiel de toda su vida. Hoy será fácil encontrarlo junto a su mujer, Gigi, disfrutando de un bocadillo de pata, de unas papas arrugadas, de su ensaladilla. De todos esos platos históricos que lo han convertido en un restaurante mítico de la isla.

Restaurante Hermanos Rogelio.
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Otro local que Rafa destaca por su producto y su perfecto oficio, el Restaurante Ons, un local donde todo lo que comes es sencillamente espectacular, además de ser el lugar que elige para disfrutar con sus amigos.

Restaurante Ons.
(C7)
Y como cierre a sus almuerzos, La Bodega de la Avenida de donde le fascinan sus niguiris, sobre todo los de steak tartar. Otro de los locales a los que acude con sus amigos de toda la vida y en donde cuentan al detalle cuántos niguiris se come el de al lado para que nadie se pase de la raya.

La Bodega de la Avenida.
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Las cenas de Calvo en Gran Canaria
Para él, las cenas implican pisar el Paseo de Las Canteras y, primera parada, Madre del Amor Hermoso, un lugar donde siempre se come mejor que bien.

Madre del Amor Hermoso.
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Y la segunda, O ´Sole Mío La Casa Roja, en donde podría comerse cualquiera de sus pizzas o sus pastas, pero también apunta que la última vez que fue, disfrutó de un delicioso solomillo a la pimienta. De este local, también nos cuenta su enclave más mágico, tomar asiento en la terracita y la Playa de Las Canteras de fondo.

O ´Sole Mio La Casa Roja.
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La copa, de vez en cuando
Nos reconoce que no suele salir de copas, lo normal es que se alarguen su almuerzos o cenas y disfrute de una buena sobremesa.

La Casa Blanca.
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Aun así, sí que tiene un lugar especial y es La Casa Blanca, justo encima de donde disfruta de una de sus cenas favoritas con el buen trato de Carmelo y su equipo. Y lo que se toma no tiene secreto: un buen mojito, es su favorito.
El producto canario imprescindible de Rafa Calvo

Chocolates de La Isleña.
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Sin dudarlo ni por un solo segundo, Rafa no podría vivir sin los productos de La Isleña, ya sean sus pastas o sus chocolates. Productos que, al igual que el baloncesto, a Rafa le han acompañado durante toda su vida.