Las selecciones de Uruguay y Cabo Verde protagonizan este domingo en Miami el partido con menos población entre ambos países en la historia del Mundial, un hito que, sin embargo, pasa desapercibido por la enorme marea celeste que ha inundado la ciudad para asistir al partido.

“Nosotros somos chiquitos, pero muy grandes de corazón”, dijo a EFE una aficionada uruguaya rodeada de cientos de hinchas a la afueras del Hard Rock Stadium, donde a partir de las 6 p.m. hora local (10 GMT) comenzará el encuentro.

Uruguay, con 3,5 millones de habitantes, y Cabo Verde, con poco más de medio millón, superarán el récord que hasta hoy poseía el partido entre Islandia y Croacia del Mundial de Rusia 2018, con una población estimada en casi 4,5 millones.

“Somos tres millones de habitantes, venimos a Miami que queda lejísimos de Uruguay y llenamos un estadio; es una cosa increíble. A uno le llena de orgullo porque somos muy pocos, un país muy chiquito. Es la pasión que mueve Uruguay”, dijo a EFE Guillermo Parado.

De forma más esporádica también hicieron aparición los aficionados de Cabo Verde en los alrededores del estadio, la mayoría de ellos ataviados con la bandera azul oscuro del país africano.