
21/06/2026 a las 16:23h.
Cuatro historias, una misma pregunta: ¿compensa ser autónomo en el sector del reparto? Las experiencias recogidas muestran que el reparto ofrece oportunidades muy diferentes según las circunstancias de cada trabajador.
Para algunos, la seguridad de una nómina pesa más que la posibilidad de facturar más dinero. Para otros, la autonomía y la flexibilidad compensan los riesgos y las obligaciones de trabajar por cuenta propia.
Entre quien abandonó el sector autónomo tras sufrir impagos, quien encontró su primer empleo al llegar a España, quien acumula 25 años satisfecho al volante y quien dejó Madrid buscando una vida más tranquila, la respuesta sigue abierta.
Quizá una de las historias más llamativas sea la de Guillermo Espinosa. Hace cuatro años tomó una decisión poco habitual: abandonar Madrid y un empleo fijo en una gran superficie para empezar una nueva etapa como repartidor autónomo en Salamanca. «Trabajaba en una tienda y decidí venirme a Salamanca», explicaba.
La oportunidad surgió a través de un familiar que ya trabajaba en el sector. «Tengo un primo que se dedicaba a esto y fue quien me metió en el reparto», señalaba.
La razón principal de su cambio fue sencilla. «Madrid es muy estresante», aseguraba.
Aunque el reparto suele asociarse a jornadas intensas y presión por los horarios, Guillermo asegura haber ganado tiempo y tranquilidad. «Aunque no lo parezca, aquí tengo más tiempo libre. Con el mismo tiempo de trabajo da tiempo a hacer muchas más cosas».
Cuatro años después, sigue convencido de que tomó la decisión correcta. «De momento estoy bien».
Por otro lado, si alguien puede hablar con perspectiva, es José Ignacio Gómez, Nacho para compañeros y clientes. Lleva 25 años trabajando como repartidor autónomo y asegura que sigue satisfecho con la decisión que tomó. «Empecé hace 25 años. Tenía mi vehículo y una empresa me dio la oportunidad de empezar a trabajar con ellos». A diferencia de otros trabajadores, no llegó al sector por necesidad inmediata. «Me dedicaba a otro negocio completamente distinto. Tenía mi trabajo por mi cuenta y cambié a esto».
Después de un cuarto de siglo repartiendo mercancías por Salamanca, sigue viendo más ventajas que inconvenientes. «Contento, bien. Después de veintitantos años, ¿qué voy a decir?», finalizaba.
En cambio, David Pérez lo tiene claro. «Estuve de autónomo hasta noviembre del año pasado en una empresa de Salamanca y nos dejaron sin pagar a muchos», relata. Durante años trabajó por cuenta propia realizando repartos y asumiendo todos los gastos de la actividad.
Reconoce que los ingresos podían ser notablemente superiores a los de un trabajador asalariado. «Las condiciones son prácticamente las mismas que las de un empleado. La diferencia es que, en lugar de cobrar unos 1.300 euros al mes, puedes llegar a facturar unos 3.000 euros», explica.
Sin embargo, recuerda que de esa facturación hay que descontar combustible, mantenimiento, impuestos, seguros y vehículo. «Y luego está el riesgo de que no te paguen». Tras sufrir los impagos, decidió abandonar el régimen de autónomos y buscar un empleo por cuenta ajena. «Ahora me han hecho contrato y estoy trabajando como empleado. Después de lo que pasó, mejor no volver a meterme en eso». Finalmente, el venezolano Antonio Chirino lo resume en una frase: «Fue lo primero que encontré. Llevo así tres años y yo estoy contratado; el autónomo es el jefe».