El Unicaja afronta un verano atípico respecto a las últimas temporadas. Tendrá que fichar mucho para rearmar el equipo a nivel competitivo tras el paso … atrás experimentado y hacerlo sin el colchón extra a nivel económico que registró el año pasado por las ‘ventas’ de varios jugadores.
En 2025, el club cajista ingresó más de dos millones de euros por las salidas de Kameron Taylor, Sima, Mario Saint-Supéy, Osetkowski y Tyson Carter. Sobra decir que no fueron deseadas, pues se contaba con todos estos jugadores, que eran los de mayor calidad del equipo, pero la entidad malagueña fue víctima de la complejidad de un mercado en el que no abundan los jugadores contrastados y el potencial económico de los equipos de la Euroliga y la NCAA. Con anterioridad a estos también cabe resaltar otra operación muy lucrativa para el Unicaja cuando Darío Brizuela dejó el club rumbo al Barcelona: 1,2 millones de euros. La salida del vasco ha sido una de las operaciones más rentables de la historia del club, sólo superada por la venta de Joel Freeland a los Portland Trail Blazers.
En esta ocasión, no se registrarán esos ingresos, pues la única salida que dejará dinero es la rescisión de contrato de Ibon Navarro, que sería de unos 350.000 euros. A partir de ahí, salvo que haya una sorpresa mayúscula, no habrá ingresos extra.
El escenario será todo lo contrario. El Unicaja tendrá que pagar para afrontar los cambios que quiere en la plantilla. En este sentido, el comportamiento de James-Webb ha sido de agradecer desde el club, pues el estadounidense accedió a una salida a coste cero, quizá porque ya tenía apalabrado su fichaje por el conjunto turco del Safiport Erokspor, con el que competirá en la Basketball Champions League. El club sí usó la opción de corte con Xavier Castañeda, previo pago, y hará lo mismo con otros jugadores en esta situación, como el francés Killian Tillie. Otras situaciones como la de Rubit, Cobbs y Audige son distintas, pues firmaron hasta el final de la temporada sin opción de un año más, por lo que no implicarán un desembolso extra. Eso sí, en dos de estos casos, el Unicaja si pagó para poder ficharlos.
Si tras la llegada de Txus Vidorreta al banquillo, se produjese algún cambio en la planificación, los jugadores que quedan son con contrato, por lo que también habría que abrir el ‘cajón del dinero’. Por cierto, que la compensación que el Tenerife pactó con el vasco en caso de que fichase por un equipo como el Unicaja hay que entender que corre a cargo del entrenador.
El principal problema para el club malagueño llegará con la resolución del ‘caso Duarte’. El conflicto con el dominicano es total, con dos expedientes disciplinarios abiertos, según desveló el presidente del club, pero con la necesidad de alcanzar un acuerdo que evite que el asunto llegue a los tribunales, donde las previsiones no son favorables para la entidad malagueña. Distintas fuentes indicaron que a Chris Duarte se le ha ofrecido algo más de la mitad del salario que percibiría la siguiente, campaña dentro de un contrato que al final de la temporada 2026-2027 también estipulaba una opción de corte previo pago de otra cantidad.
Aunque pueda parecer mucho dinero y de que el club tuvo que invertir en ‘temporeros’ esta temporada, los salarios liberados y la solvencia económica del Unicaja permitirán afrontar la importante remodelación que el equipo necesita. Como deslizó el presidente cajista, el presupuesto del club para la campaña 2026-2027 sería similar al de la actual, por encima de los 16 millones de euros.