El número de ceros en el examen de Lengua y Literatura Vasca II de la PAU ha descendido tras el proceso de revisión, pero las … calificaciones finales no han subido mucho. A modo de ejemplo, el tribunal 11, donde se examinaron sólo estudiantes de colegios concertados de modelo A y donde se originó la polémica, los ceros han pasado de 76 a 11. «Sin embargo, en la mayoría de los casos las notas no han experimentado incrementos significativos y han permanecido próximas al cero», ha informado la EHU en un comunicado.

El dato que ha ofrecido la institución académica (esos 76 ceros originales en el tribunal 11) es diferente al que ha dado la consejera de Educación media hora antes en el Parlamento vasco. Begoña Pedrosa ha dicho que, según la información que le había trasladado la EHU, el número de ceros en ese tribunal era de 80, de los cuales 79 los ha puesto una misma persona encargada de corregir a la mitad de los estudiantes. En total, en Euskadi ha habido 168 ceros en Euskera, de los que 108 se concentraban en los tribunales 11 y 12 de Sarriko.

Poco después de hablar la consejera, el rector de la Universidad pública, Joxerramon Bengoetxea, ha comparecido ante los medios de comunicación en el campus de Álava a las 12.00 horas, momento en el que los estudiantes comenzaban a recibir las calificaciones definitivas. Según ha explicado, «no más de un 20%» de las notas van a precisar de una tercera corrección al haber un desfase de más de dos puntos entre el primer resultado y el segundo.

Bengoetxea ha expuesto que el 60% de los correctores de la PAU son profesores de instituto y el 40% restante son docentes universitarios. Sin embargo, en el examen de Euskera la proporción es diferente: el 76% de los correctores son de institutos públicos. Eso sí, no ha aclarado si la persona encargada del tribunal 11 que ha puesto la mayoría de ceros procede de la Universidad o de un centro de Secundaria y Bachillerato.

En cualquier caso, el rector ha defendido que el sistema de corrección es «garantista» y que «no estamos ante un proceso arbitrario». Preguntado por la avalancha de ceros, ha explicado que una posible explicación es que los nuevos criterios de corrección pueden haber influido en la nota. A diferencia de años anteriores, en la edición de este año de la PAU se han aplicado normas ortográficas más estrictas, que pueden bajar la nota hasta en dos puntos. «Es legítimo no estar de acuerdo con una nota, pero no se puede aceptar que hay una arbitrariedad generalizada», ha señalado Bengoetxea.

«Está en juego la confianza»

Euskera y Literatura II ha sido la materia que más solicitudes de revisión ha registrado (1.778), aunque también se han producido incrementos significativos en otras asignaturas lingüísticas: 1.193 solicitudes en Lengua y Literatura II y 1.137 en Inglés. Por ello, el rector ha subrayado la necesidad de analizar los datos con cautela y evitar «interpretaciones simplistas o conclusiones precipitadas».

Cuando un estudiante solicita una corrección, esa revisión se asigna a un tribunal diferente al que pone la nota original. En total, más de 4.000 estudiantes han solicitado una segunda corrección y se han revisado más de 8.000 exámenes (de ellos, algo menos de 1.800 corresponden a la prueba de Euskera). Así, y una vez finalizado el proceso de revisión, se han mantenido las notas en el 59,63 % de las revisiones, han subido en el 34 % de las revisiones y han bajado en el 5,5 %, respecto a la primera corrección.

Por otro lado, Bengoetxea se ha mostrado dispuesto a negociar con el Departamento de Educación cualquier cambio en la PAU. La consejera Pedrosa ha alertado en su intervención de que «la confianza pública en la prueba está en juego» y por ello ha reclamado adoptar medidas. Entre ellas, «fórmulas de distribución más equilibradas para reducir percepciones de desigualdad». Esto es, que los estudiantes se distribuyan de forma diferente el próximo año de forma que no coincidan en un mismo tribunal únicamente alumnos de colegios concertados o de modelo A.

Pedrosa también ha pedido publicar la composición de los tribunales, al igual que sucede en muchas OPE y revisar el reglamento de la comisión de organización de la PAU para que las reglas sean «más claras». En definitiva, la consejera ha urgido a adoptar «mecanismos para reforzar el sistema».