El neuroblastoma es un tumor sólido pediátrico agresivo que se origina durante el desarrollo embrionario y contribuye al 15 % de las muertes por cáncer en niños. Cuatro de cada cinco pacientes con enfermedad clínicamente agresiva no muestran respuestas sostenidas a los avances recientes en la terapia anticancerígena, lo que …


El neuroblastoma es un tumor sólido pediátrico agresivo que se origina durante el desarrollo embrionario y contribuye al 15 % de las muertes por cáncer en niños. Cuatro de cada cinco pacientes con enfermedad clínicamente agresiva no muestran respuestas sostenidas a los avances recientes en la terapia anticancerígena, lo que subraya la necesidad urgente de nuevos tratamientos.

En este sentido, un enfoque innovador en el desarrollo de vacunas contra este tipo de cáncer podría venir de la mano de investigadores de la Universidad de Medicina y Ciencias de la Salud RCSI de Dublín (Irlanda), quienes  probaron una vacuna de ARNm, utilizando péptidos portadores, para evaluar su efecto en tumores de neuroblastoma.

Los resultados obtenidos, según consta en la revista ‘Molecular Therapy Oncology’ apuntan a que esta vacuna, que ayuda al sistema inmunitario a reconocer y combatir el neuroblastoma, retrasó el desarrollo del tumor en modelos preclínicos entre 10 y 11 días y redujo significativamente su tamaño en un 70 %.

Al respecto, las vacunas de ARNm son muy prometedoras, ya que potencian el sistema inmunitario de los pacientes para atacar y eliminar tumores. Presentan varias ventajas en comparación con las plataformas de vacunas tradicionales, como las basadas en virus o ADN

 «La tecnología de las vacunas de ARNm es como un juego de construcción. Al combinar diferentes piezas, podemos adaptar la vacuna a las necesidades individuales con gran precisión», según indicó  la Dra. Olga Piskareva, profesora titular del Departamento de Anatomía y Medicina Regenerativa del RCSI.

Los investigadores aplicaron un nuevo enfoque para desarrollar esta vacuna, basado en diminutas partículas autoensamblables llamadas nanopartículas peptídicas. Estas nanopartículas están diseñadas para atacar la glicopican-2 (GPC2), una proteína presente en la superficie de las células del neuroblastoma.

Dado que la GPC2 también está presente en otros tipos de cáncer, este enfoque tiene el potencial de adaptarse para tratar una gama más amplia de tumores, lo que representa un importante avance para las futuras inmunoterapias contra el cáncer.

«Este estudio piloto muestra un potencial prometedor en el desarrollo de vacunas contra el neuroblastoma, ofreciendo una nueva esperanza para los niños y las familias que padecen esta enfermedad. Estamos al comienzo del desarrollo de las vacunas de ARNm, pero ya hemos alcanzado con éxito el primer hito», concluyó la Dra. Piskareva.


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