Los amantes de las cábalas sabrán valorar que el Real Mallorca, cinco años después, vuelva a confiarle la misión del ascenso a un Luis García. Si en 2021 fue Plaza el que sacó al equipo balear de la cueva, ahora es Fernández el que asume esa responsabilidad poniéndose al frente de un proyecto todavía por descifrar en un club familiar para él, pero que casi nada tiene que ver con el que conoció cuando aún vestía de corto hace más de dos décadas.
Luis García Fernández (Oviedo, 1981) ya sabe lo que es sufrir como bermellón. Llegó al Mallorca en 2004, tras descender con el Murcia, y aunque lo hacía con unos objetivos muy ambiciosos, estuvo a punto de encadenar otra caída que solo evitó aquella espectacular remontada en la que el equipo de Héctor Cúper terminó superando al Levante prácticamente sobre la línea de meta para agarrarse a la permanencia.
«Cuando salí de Murcia y firmé por el Mallorca pensé que lucharía por entrar en competición europea. Pero el fútbol de hoy en día es muy competitivo», reconocía en febrero de 2005, en una entrevista que concedía a este diario en su propio domicilio. Fue clave con sus minutos y sus goles (marcó 11 y solo se perdió el antepenúltimo partido de Liga, en casa contra el Athletic), que celebraba con una voltereta en honor a Hugo Sánchez, uno de sus futbolistas de referencia. En aquel momento también reconocía que no le gustaban nada las pistas de atletismo que rodeaban al terreno de juego de Son Moix. «Es un factor determinante», apuntaba. «Cuando vine con el Murcia, todo el mundo decía que era un campo fácil para ganar porque no hay ninguna presión, los espectadores están muy lejos. Yo soy de los que piensan que si estuviera bien el Lluís Sitjar, jugaría allí». Ese problema ya no lo tendrá ahora.
Luis García quiere despuntar como entrenador después de haber aprendido de algunos de los mejores. Como futbolista estuvo a las órdenes de Juan Ramón López Caro, Vicente del Bosque, Johan Benjamin Toshack, Benito Floro, Héctor Cúper, Miguel Ángel Lotina, Ernesto Valverde, Mauricio Pochettino, Javier Aguirre o Claude Makelélé, muy de actualidad por sus comentarios televisivos. Incluso Luis Aragonés, que lo llevó a la selección española durante el camino hacia la Eurocopa de 2008. Ha tenido mucho de donde beber el ovetense, que la temporada pasada convirtió a Las Palmas en uno de los conjuntos más rocosos y efectivos de Segunda. Fue el equipo que menos marcó (57 goles a favor) y menos encajó (40 tantos en contra) de todos los que pelearon hasta el final por el ascenso.
En el Mallorca, en principio, tendrá argumentos para armar una plantilla con recursos. Las ayudas por el descenso y los traspasos que ya ha concretado el club aseguran el músculo económico para ello, aunque la dirección deportiva deberá acertar el tiro a la hora de agilizar todas las salidas que aún faltan por resolverse y acudir después al mercado en busca de relevos que encajen en sus planes.
Después de una temporada para olvidar y de varias semanas de tormentas, el nuevo proyecto de la temporada 2026-27 puede empezar a caminar. El Mallorca de Luis García Fernández entra en la pista de despegue.